SPRINGFIELD, Illinois. La Women’s Pro Baseball League inicia este sábado su temporada inaugural con un objetivo claro: convertirse en una liga estable en un deporte que durante décadas tuvo intentos breves y fragmentados en Estados Unidos

Si el clima lo permite, el debut enfrentará a New York Heights, con Denae Benites y la japonesa Ayami Sato, ante Los Angeles Queens, lideradas por Mo’ne Davis. El resto de los equipos, Boston Hunters y San Francisco Firebells, jugarán el domingo

Un estreno con historia

Cada plantel cuenta con 15 jugadoras activas para partidos de siete entradas. Toda la temporada regular, de 15 encuentros por equipo, y los playoffs se disputarán en el Robin Roberts Stadium, un estadio histórico de Springfield con capacidad para 5.200 personas y abierto en 1925

Para varias de las protagonistas, el lanzamiento de la liga representa más que una competencia nueva. También es la confirmación de una posibilidad largamente esperada para quienes crecieron viendo béisbol profesional femenino solo como una idea lejana

Alli Schroder recordó que una película sobre la antigua All-American Girls Professional Baseball League la marcó de chica, cuando todavía no existía un camino profesional para las jugadoras. Ahora, dice, ese horizonte ya existe

La meta es durar

La WPBL aparece en un momento de gran impulso para el deporte femenino y busca aprovechar esa visibilidad para consolidarse. Su origen también conecta con esa idea de apertura: fue cofundada por Justine Siegal, la primera mujer que entrenó para un equipo de Grandes Ligas

Las expectativas dentro del torneo son altas. Las jugadoras hablan de rivalidades, selecciones nacionales y de una competencia que aspire a crecer año tras año. Ashton Lansdell, infielder de Los Angeles, lo resumió con una ambición sencilla: que esta liga perdure y se convierta en la referencia del béisbol femenino