Liberia acordó aceptar hasta 1.200 personas deportadas desde Estados Unidos aunque no sean nacionales liberianos, en uno de los mayores arreglos de este tipo impulsados por la política migratoria del gobierno de Donald Trump
Las autoridades de Monrovia informaron que los traslados se concretarán dentro de un plazo de un año y que el primer grupo, de 20 personas, está previsto para este jueves. Según el ministro de Información, Jerolinmek Piah, entre los deportados habrá africanos y ciudadanos de América del Norte, América del Sur y el Caribe
Un acuerdo bajo fuerte reserva
En los últimos años, la administración estadounidense ha enviado a miles de personas a casi dos docenas de países que no eran los suyos, en acuerdos que en muchos casos se mantuvieron en reserva. Organizaciones y abogados de inmigración advierten que estos traslados pueden afectar a personas con órdenes de protección emitidas por jueces migratorios en Estados Unidos, que les prohíben ser devueltas a países donde podrían correr riesgos
Piah no precisó si entre los deportados que llegarán a Liberia hay personas con ese tipo de protección. Sí señaló que, una vez en el país, podrán solicitar asilo o salir cuando lo deseen
El funcionario añadió que Liberia recibirá apoyo de Estados Unidos para manejar el programa y fortalecer su sistema migratorio. Definió la decisión como un gesto humanitario y aseguró que el gobierno brindará asistencia a las personas trasladadas para que puedan buscar protección y permanecer seguras durante su estadía
Abogados especializados en inmigración sostienen que este tipo de deportaciones a terceros países funciona como una vía indirecta para presionar a solicitantes de asilo a regresar a los lugares de los que huyeron