Los médicos argentinos pueden dedicar hasta 19 horas semanales a tareas administrativas, según su especialidad. Ese tiempo incluye el registro de información, la actualización de historias clínicas, la facturación y otros trámites que reducen el contacto directo con los pacientes

El dato surge de un relevamiento realizado durante el primer semestre del año entre 1000 profesionales y directivos de centros de atención ambulatoria. La información fue recopilada mediante entrevistas y encuestas, con indicadores internacionales para medir el tiempo destinado a la atención indirecta

Las especialidades con mayor carga administrativa

Medicina física y rehabilitación encabeza el listado, con un promedio de 19 horas semanales dedicadas a tareas burocráticas. Le siguen clínica médica o medicina interna, neurología, nefrología, oncología y terapia intensiva, con 18 horas

En medicina familiar, el promedio llega a 17 horas. Cardiología, psiquiatría y endocrinología o diabetología registran unas 16 horas por semana

Las diferencias se relacionan con la cantidad y complejidad de los pacientes, el volumen de estudios y tratamientos, la frecuencia de las consultas y los requisitos de documentación, autorizaciones y facturación propios de cada prestación

Historias clínicas y trabajo fuera de horario

En más de 30 centros de salud, los profesionales señalaron que completar una historia clínica demanda entre 10 y 15 minutos por consulta, según la especialidad y la complejidad del caso

En las comparaciones realizadas, una herramienta de toma de notas asistida por inteligencia artificial permitió reducir ese proceso a un máximo de dos minutos. Luego, el médico debe revisar, validar y firmar la información

Al considerar la documentación y el resto de las gestiones administrativas, los médicos destinan en promedio 20,3 horas semanales a actividades que no corresponden a la atención directa. Esa cifra equivale a cerca del 35% de una jornada laboral promedio de 57,8 horas

Una parte relevante de esas tareas se completa fuera del consultorio. Los profesionales continúan trabajando después de hora o desde sus casas, sin recibir una remuneración adicional

Los datos corresponden a centros de atención ambulatoria. Los tiempos pueden variar en guardias, internaciones o servicios de atención domiciliaria, debido a que cada modalidad tiene dinámicas operativas y exigencias administrativas diferentes

El impacto potencial de la automatización

El relevamiento también estimó que la automatización de agendas, turnos, cobros, fichas y registros clínicos podría permitir recuperar entre dos y tres horas diarias de trabajo médico

Si ese tiempo se destinara por completo a nuevas consultas de 30 minutos, calculadas a un valor de $80.000 cada una, la capacidad potencial de facturación adicional sería de entre $6,4 y $9,6 millones mensuales. En términos anualizados, el cálculo alcanza entre $76,8 y $115,2 millones, sobre una base de 20 días laborales por mes

Para los centros médicos, esa recuperación implicaría una mayor capacidad operativa. Para los profesionales, significaría menos tareas no remuneradas y más tiempo disponible. En los pacientes, podría traducirse en una atención más cercana y ágil, además de una reducción del desgaste asociado a la sobrecarga laboral

Un problema extendido en los sistemas de salud

La fragmentación de las herramientas de trabajo obliga muchas veces a cargar la misma información en distintos sistemas que no están conectados entre sí. Esa duplicación consume millones de horas de trabajo médico cada año

La carga administrativa también representa un desafío para otros sistemas sanitarios. En Estados Unidos, distintos estudios estiman en más de US$265.000 millones anuales el gasto potencialmente reducible vinculado con la complejidad de la gestión sanitaria

En la Argentina, la reducción de esas tareas podría aliviar el desgaste profesional, recuperar horas de atención y mejorar el uso del tiempo dentro de las instituciones de salud