Su presencia pública es tan poco frecuente que cada aparición genera atención. Eso volvió a ocurrir cuando fueron vistas en Zandvoort durante un fin de semana de Fórmula 1. Se trata de Luana, de 21 años, y Zaria, de 20, hijas del recordado príncipe Friso y de Mabel de Orange-Nassau

Una vida discreta, lejos del protocolo

La baja exposición de ambas no es casual. Fue una decisión de su madre para que crecieran con la mayor libertad posible. Hoy viven junto a ella en el Reino Unido y están apartadas de las obligaciones oficiales de la Corona

Luana, la mayor, estudia Historia e Historia del Arte en la Universidad de St Andrews y mantiene una relación cercana con su prima Alexia, una de las hijas de Guillermo y Máxima. Zaria, en tanto, inició recientemente su etapa universitaria después de tomarse un año sabático al terminar la secundaria

Como su padre renunció a sus derechos dinásticos antes de casarse, las dos quedaron fuera de la línea de sucesión al trono

El patrimonio que algún día podría cambiarlo todo

Pese a su vida reservada, su futuro económico parece asegurado. Tras la muerte de su marido, Mabel recibió un importante paquete accionario que luego potenció con una inversión en la empresa de pagos Adyen. Esa operación le reportó 575 millones de euros y elevó su patrimonio un 26 por ciento

Su empresario le valió el apodo de “la Bill Gates de la realeza” y también un ascenso en el ranking Quote 500, donde pasó del puesto 121 al 96. Se estima que conserva unas 365 mil acciones de la compañía

Durante la pandemia, cuando la valuación de Adyen alcanzó niveles récord, su fortuna superó los mil millones de euros. Aunque después se vio afectada por la volatilidad de los mercados, hoy sigue rondando los 800 millones de euros, una suma que en el futuro pasaría a manos de Luana y Zaria