Mali atraviesa una de sus peores crisis de seguridad en años. La presión aumentó con la coordinación entre militantes vinculados a Al Qaeda y rebeldes separatistas, que unieron fuerzas para intensificar los ataques contra el ejército y sus aliados
La nueva alianza entre JNIM y el Frente de Liberación de Azawad (FLA) amplificó una guerra que ya venía escalando en el Sahel, una franja golpeada por una violencia persistente y por el avance de grupos armados en varios frentes
Una ofensiva con más alcance
En abril, los rebeldes y separatistas lanzaron ataques simultáneos en distintas zonas del país por primera vez en una década. Poco después, emboscaron un convoy militar y causaron decenas de muertos o capturas entre soldados, según el balance informado
Los datos disponibles también muestran un deterioro claro: las muertes atribuidas a ataques militantes subieron 35% en los primeros siete meses del año, hasta 3.435, frente a 2.546 en el mismo período de 2024
JNIM, el actor más fuerte
JNIM es hoy el grupo armado más potente de la región saheliana y uno de los principales brazos locales de Al Qaeda. Nació en 2017 tras la fusión de cuatro facciones y opera en amplias zonas del norte, el centro, el oeste y el sur de Mali
Su estrategia combina presión militar, control territorial y la búsqueda de legitimidad local. También extendió su influencia a Níger, Burkina Faso y partes de África occidental costera
El FLA y la vieja demanda del norte
El FLA fue creado en 2024 y reclama la independencia del norte de Mali. Su origen remite a décadas de tensiones entre las comunidades tuareg del norte y el poder central, con reclamos por marginación política y económica
Ese conflicto tuvo un punto de inflexión en 2012, cuando una rebelión tuareg abrió espacio para los yihadistas y arrastró al país y al Sahel a una espiral de violencia. Más tarde, un acuerdo firmado en 2015 frenó los combates, pero la salida de la junta de ese pacto, en 2024, reactivó la confrontación
El Estado entre grupos rivales
Además de JNIM y el FLA, actúa en Mali la Provincia del Sahel del Estado Islámico, más limitada en alcance que JNIM y concentrada sobre todo en la zona de Menaka. Su vínculo con la población civil suele ser más coercitivo y su disputa con JNIM es también ideológica y territorial
En paralelo, la presencia de la fuerza paramilitar rusa Africa Corps reforzó el eje gubernamental tras la expulsión de tropas francesas en 2022. Junto con el ejército maliense, ha sido acusada de graves violaciones a los derechos humanos
El conflicto también involucra a milicias y apoyos locales cambiantes, entre ellos grupos dozo y otras formaciones tuareg que respaldan al gobierno en distintas zonas. En un escenario fragmentado, Mali enfrenta un conflicto cada vez más extendido, más letal y más difícil de contener