Juan Manuel Figueroa murió este 25 de agosto, a los 76 años. Su nombre quedó unido para siempre a La Momia Blanca de Titanes en el Ring, un personaje que marcó a varias generaciones y se volvió parte de la cultura popular argentina

Antes de llegar a la televisión, Figueroa ya estaba ligado al deporte. Practicaba lucha olímpica y grecorromana en el Club Atlético Vélez Sársfield. Allí compartía entrenamientos con otros deportistas, entre ellos Agustín Torrubia, José María Fernández y Alfredo Giuffré

En 1973, cuando acompañó a Torrubia a la temporada de verano de Titanes en el Ring en Mar del Plata, terminó entrando casi por casualidad al universo del programa. Primero fue visto empujando la carroza del Príncipe de Nápoli. Después llegó la oportunidad que cambiaría su carrera

El salto a La Momia

En 1974, cuando el personaje quedó vacante, Rodolfo Di Sarli sugirió su nombre. Martín Karadagián lo probó y quedó conforme. Desde entonces, Figueroa asumió el rol de La Momia, una figura que no necesitaba hablar para imponerse en el ring

Las vendas, la postura y la presencia en escena hicieron el resto. Con el tiempo, aquel personaje quedó inseparablemente asociado a Figueroa y pasó a formar parte de la memoria afectiva de miles de espectadores

Pero no fue el único papel que interpretó. A lo largo de los años también dio vida a personajes como El Olímpico, El Androide, El Dogo, Anuk el Esquimal, Ro-Box, Clawman, Mano Negra y El Faraón, entre otros

Un recorrido largo y متعدد

En 1977, con el regreso del programa a la televisión, La Momia empezó a sufrir cambios en su tratamiento narrativo. Incluso llegó a perder combates, algo que rompía con la idea de invulnerabilidad que había construido el personaje

Al año siguiente, la producción se dividió entre la emisión televisiva local y otra serie destinada al exterior. En ese contexto, La Momia reapareció en una de sus batallas más recordadas, incluida una final frente al propio Karadagián

Más adelante, en 1982, Figueroa volvió a tener un papel central. Interpretó a El Olímpico y también a El Androide, mientras La Momia regresaba por pedido del público. El desembarco del personaje en el puerto de Buenos Aires se volvió uno de los momentos más recordados de esa etapa

La trama incluso obligó a una solución particular: para que Figueroa pudiera enfrentarse a su propia creación, Rubén Velázquez tomó el lugar de La Momia en algunas luchas semifinales. Aun así, el personaje siguió avanzando hasta llegar a otro choque histórico con Karadagián

La huella que no se apagó

Figueroa siguió vinculado a la lucha libre durante décadas, incluso cuando los programas desaparecían o cambiaban de formato. Participó en Lucha Fuerte en 1988, volvió a la televisión con Lucha Total en 1995 y regresó como Ro-Box en 2009 para Guerreros del Ring

También estuvo presente en distintos homenajes y encuentros especiales: los 50 años de Titanes en el Ring en 2012, el tributo de 2017 en una plaza de Buenos Aires y su última aparición como La Momia en 2019

Su figura trascendió el personaje. Figueroa fue uno de los hombres que sostuvo viva una tradición popular que combinó deporte, espectáculo y fantasía. Para el público fue La Momia, pero detrás de las vendas estuvo siempre Juan Manuel Figueroa

Con su muerte, se cierra una etapa decisiva de esa historia. Queda el recuerdo de un luchador que llegó por azar y terminó convertido en leyenda