KATMANDÚ. Los equipos de rescate de Nepal intensificaron este lunes las tareas para llegar a más de 900 personas que siguen desaparecidas y que se cree permanecen atrapadas en túneles bloqueados por las inundaciones que arrasaron zonas del país la semana pasada

Las autoridades centran la búsqueda en 933 trabajadores vinculados a 11 proyectos hidroeléctricos, muchos de ellos distribuidos en unos pocos túneles en los distritos de Rasuwa y Nuwakot, los más golpeados por el desastre

Una carrera contra el tiempo

Mohan Kumar Dangi, presidente de la Asociación de Productores Independientes de Energía de Nepal, sostuvo que algunos trabajadores alcanzaron a pedir auxilio cuando ocurrió la emergencia y que otros lograron salir para avisar a sus familias y a las autoridades

Aun así, crece la preocupación de que parte de los atrapados haya quedado sin oxígeno. Especialistas en la zona señalaron que los túneles son amplios y podrían ofrecer refugio temporal, pero advirtieron que el paso de las horas reduce las chances de encontrar sobrevivientes

“Estamos trabajando en la búsqueda y el rescate de las personas varadas en colinas, asentamientos y zonas ribereñas”, afirmó Raja Ram Basnet, portavoz del ejército nepalí

Las búsquedas se concentran en obras hidroeléctricas

Uno de los focos principales está en el proyecto Upper Trishuli-1, en Rasuwa, donde al menos 576 personas seguían desaparecidas y unas 300 estarían dentro del túnel, según Dangi

En el proyecto Trishuli-3, brigadas de rescate intentaban avanzar unos 15 metros hacia el interior de la estructura para llegar a los obreros, de acuerdo con el vocero militar

Después de seis días de operativo, los rescatistas recuperaron otros cuatro cuerpos en tres de los túneles afectados. Por ahora no está claro si hubo nuevos contactos con los trabajadores que habían logrado comunicarse al comienzo de la emergencia

El origen del desastre

Las inundaciones comenzaron tras un colapso glaciar en las zonas altas del Himalaya. El desprendimiento fue tan fuerte que quedó registrado como un evento sísmico de magnitud 5,2

Las rocas y el agua de deshielo elevaron de forma abrupta el caudal de los ríos y desataron un torrente que destruyó edificios, puentes y terrenos en Nepal y en el Tíbet

En el lado chino, las tareas de rescate y recuperación incluyeron la reconstrucción de la ruta que lleva al puerto de Gyirong, en la frontera con Nepal