ENGLEWOOD, Colo. — Sean Payton tiene a Drew Brees muy presente estos días. El entrenador de los Denver Broncos y parte de su staff viajarán a las ceremonias del Salón de la Fama del Fútbol Americano Profesional, previstas para el 8 de agosto, donde Payton presentará al exmariscal de campo para su ingreso

Brees, con quien trabajó durante 15 temporadas en New Orleans, le pidió a Payton en una videollamada de este verano que fuera quien lo introdujera en Canton, Ohio. El gesto lo sorprendió y lo conmovió

Un vínculo de 15 años

Payton dijo que comenzará a viajar después del entrenamiento del 7 de agosto y que no estará en la práctica del día siguiente en Denver, cuando Vance Joseph dirigirá la sesión antes de un día libre

Al preparar su discurso, el entrenador volvió mentalmente a momentos decisivos de esa etapa compartida. Uno de ellos fue el Super Bowl del 7 de febrero de 2010, cuando los Saints vencieron 31-17 a los Indianapolis Colts en el Super Bowl 44

Para Payton, aquella segunda mitad resumió la jerarquía de Brees: en una noche de máxima presión, su pasador sostuvo el rendimiento del equipo cuando más importaba

El espejo de Bo Nix

Payton también trazó similitudes entre Brees y Bo Nix, su actual quarterback. Destacó que ambos fueron mariscales de alto volumen en la universidad y subrayó su precisión como rasgo central

En su lectura, Brees quedó como uno de los pasadores más precisos en la historia de la NFL, mientras que Nix mostró una eficiencia comparable en la etapa colegial

La llegada a New Orleans

El entrenador recordó además la agencia libre de 2006, su primer año al frente de los Saints. New Orleans y Miami pujaron por Brees, que venía de una lesión en el hombro derecho, pero el mariscal eligió a los Saints, en parte por la oferta económica y por la conexión con la ciudad tras el huracán Katrina

Payton admitió que en un principio creyó que el equipo no tenía posibilidades. También contó una anécdota de aquel recorrido por la ciudad con Brees y su esposa, cuando incluso llegó a perderse

Brees tardó en volver a lanzar con normalidad, pero recuperó pronto su nivel y terminó convertido en uno de los grandes pasadores de la liga. Para Payton, su sello fue siempre el mismo: competitividad, precisión y una gran capacidad para responder bajo presión