Los gatos suelen ser vistos como animales distantes o independientes, pero esa imagen cambia cuando se observa cómo se relacionan con las personas dentro de una casa. Su forma de demostrar afecto es distinta y, muchas veces, más sutil

Según el veterinario Manuel Manzano, la clave está en que los felinos no establecen un vínculo de sumisión como los perros. En su mirada, conviven con las personas como si fueran un igual, una presencia familiar con la que interactúan en el día a día

La elección empieza desde el vínculo inicial

La edad del animal y el momento en que llega al hogar también influyen. No vive lo mismo un gato adulto que un cachorro que acaba de separarse de su madre y empieza a conocer una nueva casa

En los más pequeños, quien los recibe, les da calor y alimento puede transformarse en una figura central. Ese primer contacto suele dejar una huella fuerte y, en algunos casos, se convierte en la base de su preferencia

La persona favorita no siempre es la que más tiempo pasa con él o la que se ocupa de alimentarlo. También cuenta la energía de cada uno: los gatos jóvenes e inquietos pueden acercarse más a personas activas, mientras que los adultos tranquilos suelen sentirse más cómodos con temperamentos parecidos

El gato elige a quien no lo invade

Para Manzano, hay otro factor decisivo: el respeto por el espacio del animal. Los gatos suelen buscar más a quienes no los persiguen todo el tiempo y les permiten marcar cierta distancia

Una vez que ese lazo se afianza, pueden mostrarlo de varias maneras. Frotarse contra las piernas o la cara, ronronear, amasar con las patas delanteras y buscar contacto constante son señales habituales de confianza

También hay una pista muy clara a la hora de dormir. El gato puede elegir de forma sostenida con quién comparte la cama, y esa decisión suele mantenerse en el tiempo

En hogares con varias personas, esa preferencia, según el veterinario, suele inclinarse con más frecuencia hacia las mujeres