Tyler Higbee lleva tanto tiempo en Los Angeles que vio cambiar al vestuario de los Rams una y otra vez. Ahora, con 33 años y contrato nuevo, el ala cerrada asume un desafío distinto: sostener su peso dentro de una ofensiva que le sigue abriendo espacio

Higbee firmó en marzo una extensión por dos años y llega decidido a demostrar que todavía puede ser pieza central. Su mensaje es claro: la permanencia no se regala. En un plantel acostumbrado a tomar decisiones duras, su continuidad responde tanto a su producción como a su adaptación

Un referente en la posición

Sean McVay lo definió como el mejor ala cerrada en la historia de la franquicia. Los números respaldan esa idea: Higbee lidera a los Rams entre los alas cerradas en recepciones, yardas por aire y touchdowns

Su lugar, sin embargo, no estuvo asegurado. Las lesiones lo castigaron en los últimos dos años y el club no ha dudado en desprenderse de nombres importantes cuando lo creyó necesario. Que Higbee siga en pie habla de su versatilidad y de la utilidad que ofrece en distintas facetas del juego

Más alas cerradas, más variantes

La ofensiva de McVay cambió de ritmo el año pasado con el uso más frecuente de formaciones con tres alas cerradas. Higbee, Colby Parkinson, Terrance Ferguson y Davis Allen permitieron variar el ataque tanto por tierra como por aire

Ese giro fue notable en una etapa en la que Los Angeles había apostado casi siempre por tres receptores, un ala cerrada y un corredor. Con ese nuevo enfoque, los alas cerradas sumaron producción clave y participaron en una parte importante de los touchdowns de Matthew Stafford

Higbee cree que todavía puede ofrecer más. Después de una pretemporada completa y sin las limitaciones físicas que arrastró en campañas anteriores, espera volver a ser más influyente

Una pieza para el presente y el futuro

Los Rams reforzaron esa apuesta al sumar a Max Klare en el draft. La combinación les da profundidad para seguir explotando paquetes pesados en alas cerradas durante esta temporada y las próximas

Para Higbee, la misión es simple: aprovechar el lugar que ganó y sostenerlo con rendimiento. Después de tantos años en el mismo equipo, ya no se conforma con durar; quiere seguir siendo decisivo