“La línea 11 de Madrid y la F de Buenos Aires persiguen optimizar los tiempos”. Con esa idea, Miguel Núñez Fernández, director general de Infraestructuras de Transporte Colectivo de la Comunidad de Madrid, resumió el paralelismo entre ambos proyectos durante una conferencia en el Centro Argentino de Ingenieros, en Retiro

El funcionario español describió las redes de Madrid y Buenos Aires como sistemas fundamentalmente radiales, con recorridos que obligan a muchos usuarios a pasar por el centro y luego retroceder para llegar a otro punto. A su juicio, ese diseño necesita ejes transversales que reduzcan tiempos y hagan más eficiente la movilidad

Descongestionar las líneas más cargadas

En esa lógica, vinculó la futura línea 11 madrileña con la línea F porteña. Ambas, dijo, buscan aliviar las trazas más exigidas de cada sistema: en Madrid, la línea 6; en Buenos Aires, la línea C, que une Constitución con Retiro

También subrayó que los dos proyectos sumarán conexiones con otras líneas y con nodos ferroviarios. En el caso porteño, la F unirá Constitución con el área de Palermo y permitirá enlazar con la red del ferrocarril San Martín. En Madrid, la línea 11 llegará a Atocha y al aeropuerto de Barajas

Planificar con horizonte largo

Núñez Fernández sostuvo que el criterio correcto no es expandir por expandir, sino decidir qué tramos aportan más conectividad. Para él, las ampliaciones de este tipo deben pensarse con planificación estratégica y estabilidad, porque son obras que exceden ampliamente un mandato de gobierno y pueden demorar entre 15 y 20 años desde su concepción hasta su puesta en marcha

El especialista remarcó además que los proyectos deben adaptarse a la ciudad real. Puso como ejemplo la propia línea 11 de Madrid, que fue reformulada a lo largo de los años por cambios urbanos y por discusiones ambientales vinculadas con el arbolado

Qué recomienda para Buenos Aires

Consultado sobre la red porteña, consideró que el metro no sirve para todos los barrios y que es necesario combinarlo con otros modos, como trenes ligeros o buses con carriles exclusivos. También recomendó avanzar hacia un mayor nivel de automatización en las nuevas líneas y construirlas con vía en placa en lugar de balasto

En paralelo, la línea F sigue atravesando su proceso de licitación, con varias postergaciones y cambios técnicos. El proyecto prevé una audiencia pública y mantiene como objetivo iniciar obras a comienzos de 2027, con una primera etapa prevista para 2031

La futura traza tendrá unos 9,8 kilómetros y conectará Barracas con Palermo. Para Núñez Fernández, ese tipo de intervenciones marca el camino de las redes que vienen: menos recorrido innecesario, más interconexión y una mirada de largo plazo