Un vecino de 79 años de Villejuif, en el departamento francés de Val-de-Marne, fue víctima de un robo cuidadosamente planificado en su propia casa. Al regresar de hacer la compra, se encontró en la puerta con un hombre que decía ser fontanero y que aseguraba acudir para revisar una fuga
El propietario no había pedido ninguna visita y tampoco tenía constancia de avería alguna, pero aun así permitió el acceso al supuesto técnico. Ya en el interior, el hombre se dirigió directamente a la cocina
Poco después, otros dos individuos llamaron a la puerta. Iban vestidos como policías y afirmaban que el fontanero era en realidad un ladrón y que estaban allí para detenerlo. La maniobra, una doble suplantación, terminó por desorientar al anfitrión
Un engaño para ganar confianza
Los falsos agentes lograron convencerlo de que se trataba de un operativo real. Tras simular la detención del supuesto fontanero, le explicaron que necesitaban revisar el domicilio como parte de la investigación
Le pidieron que les mostrara las cajas fuertes y les entregara las llaves para comprobar su contenido. En ese contexto, el hombre accedió a sus solicitudes
Los delincuentes se llevaron unas 1.800 piezas de colección, entre ellas alrededor de 160 Napoleones de oro y varias medallas. El valor total del botín asciende a unos 110.000 euros
La víctima ha expresado una profunda indignación por lo ocurrido y espera que el caso llegue a juicio para poder reclamar una reparación. La investigación sigue abierta y, por ahora, no hay detenidos
Un método cada vez más elaborado
El robo se enmarca en una modalidad delictiva que combina suplantación de identidad y engaño para entrar en domicilios, sobre todo de personas mayores o vulnerables. En ocasiones, los responsables seleccionan previamente a sus víctimas; en otras, las vigilan en espacios públicos antes de actuar