NUEVA YORK. Para muchos especialistas en fertilidad, uno de los momentos más duros es comunicarle a un paciente que no podrá tener un hijo biológico. La infertilidad masculina explica hasta el 40% de los casos en el mundo y, dentro de ese universo, la azoospermia afecta a cerca del 10% de los hombres infértiles: en la muestra de semen no aparecen espermatozoides, o son casi imposibles de detectar

En algunos pacientes, el problema es obstructivo y puede corregirse. En otros, la producción misma de espermatozoides está dañada y las chances de paternidad caen de manera abrupta

Un sistema para ver lo que el ojo no alcanza

Ese escenario empezó a cambiar para algunos pacientes gracias a una herramienta creada por Zev Williams y su equipo en la Universidad de Columbia. El sistema, llamado STAR, usa inteligencia artificial para localizar espermatozoides extremadamente escasos dentro de muestras que, a simple vista, parecen vacías

La técnica trabaja con un chip microfluídico del tamaño de un chicle. La muestra se desplaza por un canal más fino que un cabello humano, mientras una cámara de alta velocidad toma unas 300 imágenes por segundo. La IA analiza ese flujo en tiempo real y, cuando detecta una célula espermática, activa una válvula lateral para capturarla

Williams compara el proceso con observar el cielo: con la vista se ven pocas estrellas, pero con un telescopio aparecen muchas más. Lo mismo ocurre, dice, con los espermatozoides escondidos en estas muestras

Resultados concretos en casos difíciles

El método tradicional exige revisar el eyaculado bajo el microscopio durante horas. En una sola muestra, la búsqueda puede llevar hasta ocho horas y aun así no dar resultado, porque el material contiene millones de restos celulares que dificultan la tarea

También existe la opción de la micro-TESE, un procedimiento ambulatorio en el que se exploran los túbulos seminíferos de los testículos para intentar hallar espermatozoides. Pero tampoco siempre funciona

STAR comenzó a usarse de forma oficial a fines de 2025 en Columbia, tras unos siete años de desarrollo. Entre los casos ya reportados figura el de una pareja con 19 años de infertilidad: la muestra de él pasó por el sistema y se encontraron espermatozoides, lo que terminó en el nacimiento de una niña

En otro caso, una muestra analizada durante dos días con micro-TESE no mostró espermatozoides, pero STAR encontró 44 células en una hora. En 175 casos, el sistema logró encontrar y recuperar espermatozoides en el 26% de las veces. Después de eso, el proceso sigue con fertilización in vitro

Williams afirmó además que hay un embarazo en curso posible gracias a que STAR halló apenas dos espermatozoides en una muestra de semen

Lo que todavía no resuelve

La tecnología no puede ayudar a quienes realmente no producen espermatozoides. Ese problema sigue sin solución y forma parte de un debate más amplio sobre la supuesta caída de los recuentos espermáticos en las últimas décadas

Un metaanálisis publicado en 2017 sostuvo que los recuentos de espermatozoides en hombres occidentales se habían reducido a la mitad en 40 años. Otras investigaciones posteriores no hallaron cambios significativos. Para algunos especialistas, la evidencia apunta a que existe un problema; para otros, la tendencia aún no está clara

Mientras tanto, también avanza otra línea de investigación: la posibilidad de cultivar espermatozoides en laboratorio. Un grupo de Paterna Biosciences afirmó haberlo logrado con células madre de tejido testicular, aunque esos resultados todavía no fueron replicados por terceros ni publicados en una revista científica revisada por pares

Por ahora, STAR sigue siendo una herramienta disponible solo en Columbia, donde operan tres sistemas con personal especializado. El objetivo a futuro es automatizarla para que otros centros de fertilidad también puedan usarla

Para quienes recibieron un diagnóstico de azoospermia, encontrar siquiera un espermatozoide puede cambiarlo todo