Alexander Zverev se consagró campeón del US Open por primera vez y cerró una cuenta pendiente en Nueva York. En la final de 2020, el alemán había dejado escapar una ventaja de dos sets ante Dominic Thiem

Esta vez, el número dos del mundo derrotó al estadounidense Ben Shelton y sumó el segundo título de Grand Slam de su carrera, después del obtenido en junio en Roland Garros

Una victoria con sabor a revancha

Zverev describió el triunfo como una experiencia extraordinaria, especialmente por el recuerdo de la lesión que sufrió durante aquella definición de 2020. Aseguró que levantar finalmente el trofeo tuvo un significado especial

El alemán también relató que no comprendió de inmediato que el partido había terminado. Creía que el marcador estaba 5-1, cuando en realidad había llegado al 6-2, y esa confusión le permitió sacar sin sentir una presión excesiva

Según explicó, estaba completamente aislado del entorno. El ruido del público le impedía escuchar con claridad a la jueza y no oyó el anuncio que confirmaba el final del encuentro

El trabajo como base de su evolución

Ante los elogios de Shelton, quien lo señaló como uno de los jugadores más esforzados del circuito, Zverev atribuyó su progreso a la disciplina. Dijo que no se considera el tenista más talentoso y que gran parte de su nivel proviene de las largas sesiones de entrenamiento en la cancha y el gimnasio

También evaluó su posición entre los mejores del mundo. Consideró que, con Jannik Sinner lesionado y Carlos Alcaraz en proceso de regreso tras cuatro meses de inactividad, actualmente puede ser visto como el número uno del momento

Sin embargo, aclaró que la comparación cambiaría si ambos recuperan su mejor forma. En ese escenario, opinó que Sinner todavía estaría por delante