La llovizna caía sobre la puerta del edificio judicial cuando Cristian “Pity” Álvarez salió de la tercera audiencia del juicio en su contra por el crimen de Cristian Maximiliano Díaz

Como en cada jornada, lo aguardaban periodistas y camarógrafos. Esta vez, antes de subir al vehículo que lo trasladaría a su casa, se frenó unos segundos y dejó una frase: “Estoy tranquilo porque el que va a dar el veredicto de todo esto es la persona que todo lo ve”

Luego mostró la palma de su mano izquierda, donde llevaba dibujado un ojo. Según explicaron desde su entorno, se trata del “ojo que todo lo ve”. También señalaron que Álvarez les dijo que, cuando siente que se “apaga” o se “desconecta” durante el debate, deja la mano hacia arriba para que ese ojo “vea” por él

Una presencia que no pasó inadvertida

Álvarez volvió a llamar la atención desde su llegada al tribunal. Vestía unas calzas con estampa psicodélica verde y blanca, una remera de red con brillos, un manojo de llaves colgando del cuello, una boina negra tejida al crochet y un guante de colores

Mientras el presidente del tribunal, Gustavo Goerner, explicaba el desarrollo de la primera declaración testimonial, el músico permaneció sentado, observando unas hojas con una lupa, tomando café y comiendo una medialuna

La jornada tuvo como eje el testimonio de Carlos Ulises Stiempcich, amigo de Cristian Díaz, que estuvo con él en los momentos previos al crimen y cuya declaración era una de las más esperadas del juicio

La audiencia continuó con la expectativa puesta en lo que pudiera aportar ese testimonio sobre los minutos anteriores al hecho que se investiga