Cuatro policías de la Comisaría 47 de J. J. Gómez llegaron a juicio oral en General Roca acusados de torturas, lesiones leves calificadas, privación ilegal de la libertad y amenazas con arma contra dos adolescentes, en un hecho ocurrido en la madrugada del 15 de junio de 2024 en el barrio Alta Barda, en Río Negro

El debate se desarrolla en los tribunales rionegrinos con más de 30 testigos y está previsto que se extienda durante seis jornadas. En la primera audiencia declaró la madre de uno de los chicos, junto con la hermana de la mujer y dos enfermeras del servicio de emergencias, quienes expusieron sobre el estado físico y emocional de las víctimas después de lo sucedido

La reconstrucción fiscal

Según la acusación, los hechos comenzaron entre las 2:05 y las 4:30 de la madrugada, cuando los cuatro agentes llegaron en una camioneta oficial al playón deportivo donde había varios jóvenes. En esa secuencia, uno de los policías habría efectuado disparos al aire para dispersar al grupo

Luego, siempre de acuerdo con la Fiscalía, los uniformados identificaron a dos adolescentes y les ordenaron subir al móvil. En el vehículo, una de las policías manejaba, otra viajaba en la parte trasera de la caja y el tercer agente se sentó junto a los menores

La acusación sostiene que fueron trasladados a un descampado a las afueras del barrio, sin ser llevados a una dependencia policial. Allí, el agente señalado como autor principal habría golpeado a los jóvenes mientras las dos policías le pedían que detuviera la agresión y el cuarto integrante del operativo observaba sin intervenir

Después, el mismo policía habría ordenado a los adolescentes que corrieran y volvió a disparar hacia sus pies. Uno de ellos recibió una herida en el muslo izquierdo por el impacto de un perdigón. El episodio, según la acusación, terminó con una amenaza directa: “¿Qué pasa si yo te mato y te desaparezco?”

Los adolescentes escaparon hacia la zona de las sierras y permanecieron ocultos hasta recibir ayuda

Las posiciones de las defensas

La imputación alcanza a los cuatro policías por torturas en concurso ideal con lesiones leves calificadas por el carácter de funcionario policial, privación ilegal de la libertad con abuso de función y amenazas con arma. Para la Fiscalía, uno de ellos debe responder como autor principal y los otros tres como partícipes necesarios

El defensor penal público Juan Pablo Chirinos, que representa a uno de los acusados, admitió que su defendido participó de los hechos, aunque negó que hayan ocurrido con la intensidad y la modalidad que sostiene la acusación. “Para esta parte no hay tortura”, afirmó

Flavia Rojas, también defensora pública, anticipó que el juicio incluirá el análisis de las diferencias de fuerza entre hombres y mujeres dentro de la policía y cómo ese aspecto influyó en la actuación de su asistida. Las otras defensas particulares cuestionaron además la calificación legal y la responsabilidad individual de cada imputado

Entre los testigos que aún deben declarar figuran familiares de las víctimas, personal médico, peritos y otros agentes policiales. Para la segunda jornada está prevista la reproducción de las cámaras Gesell con los testimonios de los adolescentes y la incorporación de más prueba documental y audiovisual