Francisco Abel Furlán construyó su poder en la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) desde Zárate-Campana y, en 2022, terminó desplazando a Antonio Caló en una interna que alteró el equilibrio histórico del gremio. Con 66 años y origen laboral en Siderca, del grupo Techint, se consolidó como uno de los sindicalistas más cercanos al kirchnerismo
Su nombre volvió a quedar bajo atención pública por una doble vía: la anulación judicial de los comicios en la UOM y una investigación sobre la administración de los aportes de los afiliados
Una elección frenada y una intervención gremial
En marzo, Furlán logró la reelección al frente de la conducción nacional de la UOM con apoyo de 48 de las 53 seccionales. Pero la Justicia anuló esa votación y dispuso la intervención del gremio tras advertir irregularidades en el proceso electoral de Zárate-Campana
Los jueces que firmaron la resolución sostuvieron que la elección no ofreció garantías de confiabilidad, seguridad ni transparencia, y señalaron una vulneración de principios de democracia y libertad sindical
Desde fines de mayo, la organización está a cargo del interventor Alberto Biglieri, que debe administrar el gremio, controlar su funcionamiento interno y organizar nuevas elecciones, con informes trimestrales ante la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo
La caja sindical, en la mira
Antes de la intervención, Furlán ya enfrentaba una causa por presunta defraudación y asociación ilícita vinculada al manejo de fondos sindicales provenientes de aportes de afiliados
La pesquisa apunta a un contrato entre la UOM y la empresa Unión de Seccionales Metalúrgicas (USEM), en la que figura María Soledad Calle, secretaria y mano derecha de Furlán, además de accionista y directora. La firma recauda más de $100 millones por mes de unos 200.000 afiliados y, según la investigación, concentra el control operativo y financiero del 80% de los aportes, con facultades para abrir cuentas bancarias, realizar pagos y manejar la caja sindical
En el gremio sostienen que no existe una imputación formal y afirman que Furlán aportó documentación de manera voluntaria
El trasfondo político y el nuevo foco
Furlán fue secretario de Prensa y de Organización durante la etapa de Caló, luego diputado nacional entre 2015 y 2019 por el Frente para la Victoria y también consejero del PJ bonaerense cuando esa fuerza estuvo presidida por Máximo Kirchner
Más tarde se apartó de la conducción de la CGT y armó el Frente de Sindicatos Unidos, con una posición más dura frente al gobierno de Javier Milei
La nueva atención sobre su entorno surgió cuando se conoció que María Soledad Calle compró el inmueble ubicado en San José 1111, justo debajo del departamento donde Cristina Kirchner cumple prisión domiciliaria. La operación reactivó las sospechas en torno a la dirigencia metalúrgica y a USEM, una firma que también quedó bajo la lupa judicial