El Gobierno desestimó las críticas de Hernán Lacunza y decidió reactivar su ofensiva para avanzar con la reforma electoral en el Senado en las próximas semanas. En la Casa Rosada apuestan a que el PRO termine acompañando el cambio de esquema y usan como respaldo una postura previa de Mauricio Macri sobre las PASO

Macri, el antecedente que el oficialismo pone sobre la mesa

Desde el oficialismo recuerdan una definición del expresidente en la que rechazaba las primarias y cuestionaba el gasto que implican. Esa referencia, tomada de 2017, es presentada ahora como prueba de que el PRO ya había impulsado una transformación del sistema electoral cuando Macri estaba en el poder

Con ese argumento, el Ejecutivo intenta sumar apoyos para modificar las reglas de cara a la elección presidencial de 2027. El plan que más fuerza tiene es la eliminación de las PASO, aunque en Balcarce 50 también analizan la opción de suspenderlas

El PRO, entre las negociaciones y el ruido interno

En el entorno libertario sostienen que el partido fundado por Macri terminará respaldando la iniciativa. Mientras tanto, Cristian Ritondo y Fernando De Andreis mantienen reuniones periódicas en Casa Rosada con Diego Santilli y con los primos Menem para sostener el diálogo político

La discusión, sin embargo, no está cerrada dentro del PRO. Aunque coinciden con La Libertad Avanza en que organizar las primarias tiene un costo alto, también recuerdan que en el pasado fueron decisivas para la construcción de liderazgos como el de Macri y, más tarde, el de Javier Milei

Lacunza quedó aislado dentro del espacio

Las declaraciones de Lacunza no cayeron bien en buena parte del campamento amarillo. El economista había dicho que el PRO debería presentar un candidato propio en 2027 y tomar distancia del oficialismo, además de cuestionar el programa económico de Milei

“Lacunza habla por él, no es la voz del PRO”, resumió Ritondo. En el Gobierno también relativizan su peso político y aseguran que actúa por cuenta propia, sin un respaldo orgánico del partido

Para la administración libertaria, el exfuncionario no representa hoy una candidatura consolidada dentro del PRO ni cuenta con una construcción territorial que lo respalde. Por eso, en la Casa Rosada creen que la disputa de fondo no pasa por Lacunza, sino por la postura que termine adoptando el partido frente a la reforma electoral