Máximo Kirchner volvió a dejar abierta la posibilidad de recomponer el vínculo con Axel Kicillof, en medio de una interna bonaerense que sigue sin resolverse. El dirigente de La Cámpora negó diferencias ideológicas y programáticas con el gobernador y sostuvo que el primer movimiento para retomar el diálogo debería venir de él
La señal generó lecturas distintas dentro del peronismo. Para algunos, fue un gesto útil para destrabar una relación desgastada. Para otros, apenas un movimiento táctico sin efectos concretos, en una disputa que lleva meses y está cruzada por tensiones sobre candidaturas, liderazgo y el lugar de Cristina Kirchner en la arquitectura política del espacio
Una interna que no afloja
Kirchner dijo que comparten pertenencia política en la provincia de Buenos Aires y recordó la etapa en la que Kicillof fue ministro de Economía. También negó que exista una pelea abierta en el conurbano y la redujo a cruces verbales y diferencias de posicionamiento
Del lado de Kicillof, la respuesta fue fría. En su entorno le restaron importancia al mensaje y sostuvieron que la relación está muy deteriorada. Según esa mirada, no hay confianza para imaginar un acuerdo real en el corto plazo y cualquier reconstrucción solo podría apoyarse en una legitimación electoral
En La Plata aceptan que habrá diálogo si se discuten temas puntuales de interés general para el espacio, pero desconfían de una tregua duradera. La discusión de fondo sigue girando alrededor del poder, la conducción y el modo en que se ordenará el peronismo hacia 2027
Encuestas que ordenan el clima político
Más allá de la disputa interna, buena parte del peronismo observa con atención el humor social. Una de las mediciones más recientes sobre confianza en el Gobierno mostró una baja del 6,5% respecto de junio. La serie había mostrado retrocesos en enero, febrero, marzo, abril y mayo, con una mejora en junio que no alcanzó para revertir la tendencia general del año
Ese deterioro es leído como una advertencia en la oposición. El oficialismo conserva el respaldo al orden macroeconómico, pero no logra que la situación cotidiana mejore al mismo ritmo. Sueldos, consumo, actividad industrial, construcción y comercio aparecen entre los principales focos de preocupación
El voto joven, en disputa
Otro relevamiento encendió alertas todavía más fuertes. Entre jóvenes de 16 a 24 años, una parte importante de quienes votaron a Javier Milei dice que no lo volvería a hacer en 2027. Al mismo tiempo, la mayor parte de los jóvenes que apoyaron a Sergio Massa asegura que repetiría su voto por el peronismo
El estudio también marca una ventaja del peronismo en barrios populares y una percepción extendida de deterioro económico en los últimos doce meses. La mayoría afirmó que en su casa hubo reducción de consumo, recorte de alimentos o necesidad de pedir dinero prestado para gastos cotidianos
En ese contexto, el peronismo ve una oportunidad y a la vez un problema. Detecta señales de desgaste en el Gobierno, pero todavía no consigue ordenar su propia disputa interna. La discusión entre Kirchner y Kicillof sigue abierta, y la necesidad de construir una alternativa competitiva empieza a imponer urgencias que ya no admiten demasiada demora