El Galaxy Z Fold8 se convirtió en un problema positivo para Samsung: la demanda fue tan alta que la compañía tuvo que reorganizar su cadena de producción para responder al ritmo de ventas

El principal cuello de botella está en los CI controladores de pantalla, conocidos como DDIs, una pieza clave que conecta el chip del teléfono con el panel. Ese componente lo fabrica UMC, una fundición de semiconductores con sede en Taiwán, que ya llegó a su límite de capacidad para este tipo de piezas

Ante esa restricción, Samsung decidió desviar hacia el Galaxy Z Fold8 parte del volumen de DDIs que había reservado para dispositivos previstos para 2027. La medida busca sostener la fabricación de nuevas unidades y reducir el desfase entre producción y pedidos

Un plegable con formato renovado

El Galaxy Z Fold8 apuesta por un diseño más ancho en la pantalla externa, con relación de aspecto 10:16, y al desplegarse adopta un formato horizontal de 4:3. La propuesta recuerda a la apertura de un libro o un pasaporte y se alinea con la tendencia de otros plegables de nuevo formato

Tras su lanzamiento en julio, la distribución del equipo llegó a demorarse poco después de salir a la venta. Incluso así, Samsung terminó reforzando su plan de fabricación con un millón adicional de unidades para cubrir la demanda inesperada