La cantante estadounidense Ariana Grande logró que avance con rapidez la fase de presentación de pruebas en la demanda que presentó contra varios supuestos hackers por el robo de música inédita y fotografías no publicadas
Una causa contra autores no identificados
La acción judicial fue impulsada en julio contra personas no identificadas, a quienes acusa de haber accedido sin permiso a dispositivos ajenos para sustraer y difundir, durante años, canciones inéditas, material de estudio y videoclips
De acuerdo con los documentos judiciales, la artista sostiene además que ese material fue ofrecido después en la dark web, donde se habrían obtenido importantes beneficios económicos
Pruebas para descubrir a los responsables
Los abogados de Grande pidieron una comparecencia acelerada de terceros para recabar declaraciones sobre plataformas y entidades que habrían intervenido en la difusión del contenido y en las transacciones vinculadas al caso
El tribunal aceptó la solicitud al entender que no tenía sentido demorar el proceso, ya que la denunciante aún no cuenta con acusados concretos a los que notificar
Filtraciones y contexto personal
Grande afirmó que esta campaña de piratería se ha prolongado durante años y señaló que en 2023 llegaron a circular en internet hasta 45 canciones inéditas suyas, entre ellas “Fantasize”, “That Bitch Is Mine” y “White Tee”
La demanda se conoció poco antes de que anunciara que se tomaría un descanso tras cerrar su gira, una decisión que aseguró haber pensado y preparado con mucha antelación
En los últimos meses, la artista también ha sido objeto de comentarios sobre su aspecto físico y de especulaciones en redes sociales. A ello se sumó el reciente lanzamiento de su octavo álbum de estudio, Petal, cuyo videoclip volvió a poner el foco sobre su imagen pública
Además, quedó fuera de la reposición de Sunday in the Park with George en el West End de Londres, prevista para el próximo verano