Josep Borrell ha reprochado a Europa una reacción "histérica, desproporcionada y absurda" ante la situación en Ceuta y ha defendido que, en ese momento, lo necesario era mostrar solidaridad y proteger una frontera común
Una frontera europea que, dice, no puede tratarse por partes
Durante la apertura del curso "¿Quo vadis Europa?", que dirige en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en Santander, sostuvo que la frontera exterior de la Unión Europea es única, aunque esté dividida en tramos estatales, y que la respuesta debía haber sido conjunta ante lo que describió como un ataque híbrido
Según su planteamiento, no se trataba de una ofensiva militar, sino de una llegada masiva de personas que vulneraban una frontera, por lo que consideró que la reacción europea debió ser solidaria
Críticas a la respuesta de varios líderes europeos
Borrell censuró que dirigentes como Giorgia Meloni, Friedrich Merz y otros 22 líderes que firmaron una carta para coordinar una respuesta a esta crisis hayan, a su juicio, entrado en pánico y dejado de lado la solidaridad europea
También defendió la posición del Gobierno español respecto a los menores, al señalar que tienen derechos reconocidos por la ley y que las normas deben cumplirse
"No podemos proceder a una expulsión masiva porque ustedes lo pidan", afirmó, antes de pedir una llamada de atención a Bruselas y advertir de que la aplicación de la legislación española llevará tiempo y exigirá apoyo político interno
Marruecos, pieza clave en la gestión migratoria
El ex alto representante sostuvo que lo ocurrido en Ceuta no es consecuencia de las políticas migratorias del Ejecutivo español y rechazó las críticas de otros países europeos. Como salida, abogó por devolver a Marruecos a las personas que hayan entrado de forma irregular, siempre de acuerdo con la legislación vigente
Asimismo, afirmó que sin la colaboración de Marruecos la gestión migratoria en España es "imposible" de manera eficiente y justa, por lo que consideró esa cooperación una necesidad
Schengen y controles temporales
Borrell añadió que solo Francia, Holanda, Luxemburgo y Portugal han entendido el problema, mientras que cuestionó la postura de la Comisión Europea
También restó credibilidad a la propuesta de expulsar a España del espacio Schengen, que calificó de desmesurada e incompatible con la legislación. Según dijo, lo que sí puede hacerse es aplicar de forma temporal controles bilaterales, algo que ya está ocurriendo, y vaticinó que a partir de septiembre "esta historia se habrá acabado porque hay mucho ruido y pocas nueces"