Alrededor de 1,4 millones de estudiantes regresaron este martes a las aulas en Cuba, en el arranque de un curso escolar atravesado por la crisis energética y económica que afecta a la isla

La apertura oficial estuvo acompañada por un acto en La Habana, donde decenas de niños participaron en demostraciones deportivas, actividades científicas y propuestas de exploradores. En primera fila estuvo el presidente Miguel Díaz-Canel, junto con autoridades del Partido Comunista y del Gobierno

El mandatario no ofreció un discurso, pero sí escribió en redes sociales que los alumnos comenzaban otro curso pese a los intentos externos de impedirlo. También defendió que sostener la educación forma parte de la protección social en medio de la escasez de energía

Un curso con reglas distintas según el territorio

La ministra de Educación, Naima Trujillo, afirmó que este será un período lectivo distinto, aunque con un objetivo común en todo el país: mantener las aspiraciones formativas de los estudiantes

Explicó que los centros funcionarán con características adaptadas a la realidad de cada localidad, en función de las limitaciones de transporte, alimentación y energía

La funcionaria añadió que, aunque se prevé cumplir con el material escolar y la alimentación, la cobertura de docentes llega al 73 % y la de uniformes apenas al 12 % en primaria, con cifras incluso menores en secundaria. Por eso, anticipó mayor flexibilidad en las exigencias

Familias que sostienen el regreso

Para madres como Meilyn Tejeda, en La Habana, el inicio del curso fue difícil y exigió un gran sobresfuerzo. Su hijo empezará primer grado y, aunque nota entusiasmo en los niños, también percibe incertidumbre sobre cómo se desarrollará el año

El arranque escolar ocurre en medio de apagones, inflación, problemas con el agua y falta de transporte, una combinación de carencias que también golpea a la educación. Aun así, el Gobierno insiste en mantener el aprendizaje para que una generación entera no quede sin formación