Los créditos en mora siguen ganando peso en los balances bancarios. A mayo de este año, las entidades financieras habían dado de baja de su activo unos $4,4 billones en préstamos otorgados en pesos y en dólares, que ya no integran sus carteras aunque en algunos casos todavía pueden reclamarse judicialmente o venderse a estudios de cobranzas por valores mínimos

Ese monto equivale a cerca de 3,1% del total de préstamos del sistema financiero. Según datos elaborados por EcoGo a partir de información oficial del Banco Central, $2,9 billones corresponden a créditos en pesos y $1,5 billones a líneas en dólares

El salto de la mora

La clasificación del Banco Central permite seguir la evolución de una deuda antes de llegar al punto de pérdida. Desde la situación 3 ya se considera que hay irregularidad: allí se ubican atrasos de entre 3 y 6 meses. La situación 4 abarca demoras de entre 6 meses y un año, mientras que la situación 5 reúne los atrasos de más de 12 meses y se considera “irrecuperable”

Cuando los préstamos llegan a esa última etapa, la normativa obliga a los bancos a sacarlos de su activo, aunque siempre queda abierta alguna posibilidad de recupero. En muchos casos, esas carteras terminan vendiéndose a estudios jurídicos o firmas de cobranzas encargadas de intentar el cobro

De acuerdo con la base de la Central de Deudores relevada por EcoGo, 54% de la deuda morosa estaba en situación 4. Es decir, una parte importante todavía no llegó al estadio de pérdida, pero permanece en una zona de alto riesgo

Un aumento vertiginoso

El crecimiento fue muy marcado en los últimos años. En diciembre de 2022, el stock de préstamos dados por perdidos rondaba los $0,2 billones. Un año después había subido a $0,7 billones y en diciembre de 2024 alcanzó $1,5 billones

Con las elecciones legislativas en el medio y un salto en las tasas de interés en pesos, el monto terminó de escalar y cerró en $3,2 billones en diciembre pasado

Refinanciaciones para frenar el deterioro

El avance de la mora llevó a los bancos a poner en marcha distintos esquemas de refinanciamiento. En la Ciudad de Buenos Aires, a mediados de julio se lanzó el Programa de Desendeudamiento Familiar y Personal, que permite extender plazos y acceder a una tasa fija de hasta 35% nominal anual

Para entrar, los deudores deben tener atrasos de entre 60 y 180 días, ingresos familiares inferiores a 10 salarios mínimos y comprometer más de 30% del ingreso del hogar al pago de deudas. Además, deben acreditar al menos dos años de residencia en la Ciudad

El programa deja afuera a personas con determinados bienes, como más de un inmueble, vehículos de menos de cinco años salvo que se utilicen para trabajar, embarcaciones, aeronaves o activos financieros superiores al monto adeudado

En paralelo, el Banco Ciudad deberá ofrecer una línea específica para emprendedores y trabajadores no registrados con deudas en la entidad

Además, el Banco Nación informó que desde comienzos de este año refinanció 102.505 operaciones por un total de $476.300 millones, correspondientes a 89.608 clientes. De ese total, 64.249 operaciones eran de personas ya en mora, por $322.600 millones; otras 36.424 fueron refinanciaciones de tarjetas de crédito en situación de premora, por $129.600 millones, y 1.832 correspondieron a otros casos de premora, por $24.100 millones

El monto promedio de esas operaciones se ubicó en torno de los $4,6 millones