El skater madrileño Danny León, olímpico en Tokio 2020 y París 2024, convirtió el eclipse solar de este miércoles en una escena memorable al ejecutar un salto justo en el momento en que la Luna cubría por completo al Sol
El vídeo, publicado en su cuenta de Instagram, fue definido por el propio deportista como "el truco de mi vida" y se ha viralizado con rapidez, hasta acercarse a los 10 millones de visualizaciones
Una escena preparada al detalle
La grabación se hizo en Novales, una pequeña localidad de la provincia de Huesca, a menos de una hora de Zaragoza y con poco más de 150 habitantes. León explicó que la idea surgió junto al fotógrafo Jaicano, con quien ya había trabajado en sesiones con el Sol y con la Luna, y que después se sumó Gochi, el cámara
Según relató, la localización se eligió tras estudiar por dónde caería el eclipse, qué altura sería necesaria y cómo aprovechar mejor el momento del anillo luminoso. También participaron los responsables de SB Ramps, que diseñaron, recortaron y llevaron las piezas de la rampa para montarla sobre el terreno
El día antes hicieron pruebas y por la noche comprobaron cómo funcionaría la escena con poca luz. Al día siguiente, ya con todo listo, grabaron el salto desde un teléfono situado a unos 500 metros, justo cuando apareció el efecto que rodea la Luna y que el deportista comparó con fuego alrededor
De Móstoles a un nuevo reto
De vuelta en Móstoles, donde entrena habitualmente y donde creció, León reconoció que no esperaba una repercusión tan grande. En el skatepark de su ciudad, al que también ayudó a dar forma con indicaciones sobre la pista, explicó que la imagen fue posible gracias a un trabajo en equipo muy medido
Ahora el skater está centrado en intentar clasificarse de nuevo para unos Juegos Olímpicos, esta vez los de Atlanta 2028. Aun así, ya piensa en el próximo eclipse total que pasará por España el año que viene, con visibilidad en zonas como Cádiz, Málaga, Ceuta y Melilla
León admite que habrá que buscar una idea distinta, porque el fenómeno ocurrirá a otra altura y exigirá volver a reinventarse. Pero deja abierta la puerta a un nuevo intento