El director general del Banco de Pagos Internacionales (BPI), Pablo Hernández de Cos, advirtió este viernes que la expansión de las stablecoins ligadas al dólar podría acelerar una dolarización digital en países con monedas frágiles y en economías emergentes, especialmente en América Latina

Soberanía monetaria bajo presión

Durante su intervención en el simposio de Jackson Hole, Hernández de Cos señaló que la adopción de estos activos despierta inquietud en varias jurisdicciones por sus efectos sobre la soberanía monetaria, la capacidad de fijar tipos de interés y el control de precios

Según explicó, este fenómeno puede debilitar la transmisión de la política monetaria interna y atar más de cerca las condiciones locales a decisiones tomadas fuera del país

Riesgos para economías emergentes

El economista subrayó que el impacto es más sensible en países con monedas inestables, donde crece el riesgo de dolarización y donde las plataformas cripto pueden acabar vinculándose con los mercados de divisas

El BPI ya había advertido en su informe anual de finales de junio que, en estos contextos, la dolarización puede intensificar la volatilidad de los flujos de capital y reducir el margen de actuación de los bancos centrales

El proceso recuerda a lo ocurrido durante años en Argentina y Venezuela, donde parte de la población se ha refugiado en dólares ante la fuerte pérdida de valor de sus monedas por la inflación

El caso de Wyoming y los usos ilícitos

Hernández de Cos también mencionó que Wyoming ha impulsado la emisión del Frontier Stable Token (FRNT), presentado como la primera stablecoin respaldada por dólares y emitida por una entidad pública en Estados Unidos

Además, alertó de que distintos informes del sector apuntan a un uso cada vez mayor de estas criptomonedas en transacciones ilícitas, con riesgos para la integridad financiera, incluido el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo