La normalización entre armenios y turcos avanza por una senda pragmática: el comercio. La autorización reciente de Turquía para operar intercambios directos con Armenia marca un paso administrativo que, aunque no resuelve la frontera cerrada ni los viejos desacuerdos históricos, sí puede aportar ventajas económicas inmediatas y preparar el terreno para un vínculo más amplio
Para el economista Hrant Akopián, esta medida puede reducir costes, simplificar contratos y agilizar trámites aduaneros. También cree que puede ayudar a las empresas armenias a ganar tiempo y experiencia antes de una eventual reapertura fronteriza, especialmente en sectores donde la cercanía geográfica con Turquía puede traducirse en mejores precios, logística más eficiente y un servicio posventa más rápido
Sin embargo, el impacto será limitado mientras el transporte siga pasando por Georgia. Aunque los papeles aduaneros reflejen un destino directo entre ambos países, la ruta real continúa dependiendo de un tercero, lo que atenúa el efecto económico a corto plazo
Un proceso que ya venía en marcha
Armenia y Turquía no parten desde cero. Desde 2021 han dado pasos de acercamiento con proyectos de cooperación, vuelos directos, la rehabilitación de la línea ferroviaria Giumri-Kars y la apertura de la frontera para ciudadanos de terceros países
En 2025, Armenia importó desde Turquía unos 367 millones de dólares en productos como maquinaria industrial, combustibles, plásticos, aluminio, equipos eléctricos, textiles y bienes de consumo
La comunidad armenia en Turquía sigue de cerca estos avances. Yervart Danzikyan, editor jefe del semanario armenio de Estambul Agos, considera que una apertura fronteriza reforzaría el proceso de acercamiento y también beneficiaría a las regiones turcas cercanas a la frontera
El peso de Bakú en la ecuación
Pese al avance comercial, el proceso sigue atado a la relación entre Armenia y Azerbaiyán, pendiente aún de un tratado de paz. Benyamin Poghosián, investigador principal del Applied Policy Research Institute of Armenia, sostiene que Bakú continúa influyendo de forma decisiva en la agenda entre Ankara y Ereván
A su juicio, la prudencia domina porque Azerbaiyán mantiene una fuerte relación política y económica con Turquía. Por eso considera necesaria una implicación mayor de Estados Unidos para destrabar el proceso
En cambio, el exembajador turco en Azerbaiyán Alper Coşkun cree que Ankara dispone ahora de más margen para impulsar la normalización con Armenia sin depender por completo del diálogo entre Ereván y Bakú. Señala que Turquía tiene intereses propios ligados al Corredor Medio, a la diversificación de rutas entre Europa y Asia y a la estabilidad del Cáucaso Sur
Oportunidades y riesgos para la economía armenia
Los especialistas también advierten de efectos desiguales. Poghosián alerta de que la apertura podría presionar a la agricultura y a otros sectores menos competitivos de Armenia, sobre todo si aumenta la entrada de productos turcos. En su opinión, los productores con costes altos o baja productividad serían los más expuestos
Pero también hay posibles beneficios. Uno de ellos sería la interconexión energética, que podría abrir la puerta a exportaciones armenias de electricidad hacia el este de Turquía. Armenia cuenta con capacidad de generación y con experiencia nuclear en la región, un activo que podría ganar valor en un escenario de mayor integración
El politólogo turco Cengiz Aktar coincide en que Turquía puede convertirse en un socio relevante, aunque advierte de que Armenia necesita seguir diversificando mercados y proveedores. También alerta de que la competitividad de los productos turcos puede golpear con fuerza a las pequeñas y medianas empresas armenias
Así, el acercamiento entre ambos países avanza con cautela: primero por el comercio, después por la confianza y, solo más adelante, por una eventual reapertura total de la frontera