Hace 30 años llegó al mercado uno de los teléfonos más recordados de Nokia: el 9000 Communicator. Presentado en 1996 y puesto a la venta el 15 de agosto de ese año, el modelo es visto por muchos como el primer teléfono inteligente de la historia

Su propuesta era inusual para la época. Pensado para ejecutivos, tenía un grosor de cuatro centímetros, pesaba casi 400 gramos y costaba alrededor de 10.000 marcos finlandeses, una cifra similar a la de un ordenador personal de gama media

Una oficina en el bolsillo

Nokia lo promocionó con la idea de llevar “la oficina en el bolsillo trasero”. Permitía enviar fax y correos electrónicos, conectarse a internet mediante un módem integrado y usar herramientas como hoja de cálculo, agenda y procesador de textos

Gracias a su formato plegable, el aparato se abría como un pequeño ordenador con teclado completo, pantalla monocromática de 4,5 pulgadas y accesos directos a sus principales funciones

El antecedente de una nueva era

El modelo original dio paso después a una familia de equipos mejorados, con pantalla en color, menor peso, más potencia y la primera versión del sistema operativo Symbian

Su precio elevado limitó las ventas, pero reforzó la imagen de Nokia como una de las marcas más innovadoras del sector. En 1998, la compañía ya había superado a Motorola como mayor fabricante mundial de móviles

El dominio de Nokia alcanzó su punto más alto en 2007, el mismo año en que Apple presentó el iPhone, un dispositivo que definió el rumbo de la telefonía inteligente moderna y abrió espacio para nuevos competidores como Google, Samsung, Xiaomi y HTC

Ese cambio también marcó el declive de pioneros históricos como Nokia, Motorola, Ericsson y BlackBerry. La firma finlandesa terminó vendiendo su negocio de teléfonos móviles a Microsoft en 2014 para centrarse en las redes de telecomunicaciones