Washington, 26 ago
El diplomático argentino Rafael Grossi sostuvo este miércoles que la Organización de Naciones Unidas necesita una reforma para volverse más precisa, ágil y eficaz. Lo hizo durante un simposio en Washington, en el marco de su candidatura para encabezar el organismo multilateral
Grossi, actual director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), reafirmó su confianza en el multilateralismo como herramienta para resolver conflictos y proteger la paz y la seguridad internacional. También destacó el trabajo de la ONU y remarcó que su función sigue siendo indispensable
Menos dispersión institucional
En su intervención, advirtió que con el paso del tiempo el sistema de Naciones Unidas fue perdiendo foco y acumulando funciones similares entre distintas agencias. Según planteó, esa superposición genera trabas burocráticas y reduce la capacidad del organismo para actuar donde realmente se lo necesita
Grossi defendió además que la ONU sigue siendo el único espacio verdaderamente global para abordar temas de paz, desarrollo, derechos humanos y asuntos humanitarios, frente a la aparición de nuevos bloques o alianzas entre países
Experiencia en crisis internacionales
Si bien ya no figura al frente de las encuestas internas, sigue considerado un aspirante de peso. Su principal respaldo es la trayectoria al frente del OIEA, organismo que dirige desde 2019 y desde el cual ha intervenido en dossiers sensibles como el programa nuclear iraní, la situación de Fukushima y la central de Zaporiya, en Ucrania
Grossi afirmó que su experiencia le ha mostrado que incluso los problemas más complejos pueden encaminarse y, en algunos casos, resolverse o al menos quedar en mejores condiciones
Reforma del Consejo de Seguridad
También planteó la necesidad de modernizar el Consejo de Seguridad de la ONU, aunque admitió que una reforma de fondo exigiría un consenso político difícil de alcanzar. Señaló que los cambios tendrían que ser aceptados por las principales potencias y reconoció la complejidad de modificar el esquema actual de poder y veto
Aun así, defendió que renunciar a ese debate dejaría al organismo sin margen de mejora. A su juicio, el desafío pasa por trabajar con la estructura existente y empujar todos los cambios posibles desde allí