Íñigo Pérez terminó con sensación agridulce después del 2-2 ante el Atlético de Madrid. El entrenador del Villarreal aseguró que el vestuario está frustrado porque, a su juicio, el equipo ha dejado escapar más puntos de los que ha sumado en este arranque liguero
En rueda de prensa, explicó que la frustración nace de no transformar en resultados el trabajo realizado. Aun así, remarcó que ve señales positivas en el equipo: identidad reconocible, buenas sensaciones en el grupo y una idea que los jugadores están ejecutando con convicción
Un empate que dolió por el contexto
El conjunto ilicitano llegó a adelantarse 1-2 y acabó recibiendo el empate en superioridad numérica. Pérez admitió que su equipo no leyó bien ese tramo final y que la situación terminó escapándose cuando parecía bajo control
También comparó el encuentro con varios partidos de la pretemporada y sostuvo que el equipo completó todas las fases del juego, aunque todavía le falta acierto en las áreas para convertir su propuesta en victorias
Confianza en el camino elegido
Pese al resultado, el técnico quiso subrayar la respuesta de sus futbolistas. Valoró que no se descolgaran tras el 1-0 en contra, que firmaran dos goles y que mantuvieran la fe en la idea hasta el final
Por eso, aunque reconoció el mal sabor de boca, pidió calma y recordó que la temporada es larga. Según dijo, el equipo va en la dirección correcta y el margen de mejora está sobre todo en la eficacia