Estándares de belleza imposibles, experiencias previas de violencia sexual y apuros económicos empujan a muchas jóvenes a abrir cuentas en plataformas de contenido sexual como forma de conseguir ingresos, visibilidad o una mejora en su posición social
El debate se reactivó tras la repercusión de una entrevista reciente a la actriz Jessie Cave, que aseguró haber ganado más dinero desde que se sumó a Onlyfans en 2025 que en toda su carrera. En su caso, aclaró que sus vídeos no son sexuales: aparece peinando, trenzando o moviendo su larga melena, siempre vestida
Un negocio cada vez más normalizado
Para Ignacio Ceinos, sociólogo e investigador de la Fundación Child Heroes, este tipo de contenido se presenta hoy como una actividad cada vez más normalizada y vinculada a discursos de emprendimiento, autoexposición e hipersexualización entendida como empoderamiento
Laura Barrios, presidenta de la Federación Mujeres Jóvenes, sostiene que detrás de esa apariencia de libertad persiste un sistema de explotación sexual y desigualdad, sostenido por el lenguaje de la autonomía y el llamado falso empoderamiento
La especialista Clara Burriel, de Save the Children, añade que el acceso de menores y la exposición temprana a estos entornos puede alterar la manera en que entienden la sexualidad
Vulnerabilidad antes que glamour
Los estudios citados por los expertos señalan que el 84 % de las creadoras en estas plataformas son mujeres y que no existe un único, aunque sí patrones comunes: situaciones de vulnerabilidad emocional, necesidad económica o búsqueda de reconocimiento
Muchas han vivido acoso escolar o violencia de género en la infancia, la adolescencia o la juventud. Otras arrastran problemas de salud mental o diagnósticos como trastornos de la conducta alimentaria o trastorno límite de la personalidad
Ceinos afirma que la mayoría entra por una urgencia económica o por falta de alternativas laborales, una realidad que dificulta fijar límites y aumenta la exposición a presiones
Una de las creadoras citadas en su investigación resume así esa decisión: “Empecé porque necesito la pasta. Soy madre soltera tratando de sobrevivir”
Solo un grupo reducido llega a estas plataformas como afición o ingreso complementario. Otra joven consultada por el mismo informe lo describe como un pasatiempo que, si da dinero, mejor, pero sin depender de ello para vivir
Promesas de ingresos que no suelen cumplirse
Según Ceinos, la media de ingresos ronda los 112 euros al mes. Barrios añade que quienes empiezan no suelen ganar 3.000 euros mensuales, pese a lo que prometen muchas campañas de captación
Además, las plataformas retienen un 20 % de las ganancias. El crecimiento de nuevas cuentas se alimenta también de la normalización en redes sociales, los algoritmos y el peso de los consumidores, que en un 79 % son hombres, según los datos citados por estos estudios
Las estrategias de agencias y gurús para captar creadoras también forman parte del negocio. Barrios las define como proxenetas encubiertos
Riesgos para creadoras y menores
La investigación de Mujeres Jóvenes advierte que la relación entre creadora y consumidor puede ir más allá del pago y derivar en dinámicas de poder desiguales, con exigencias, presión o humillaciones
Barrios alerta también de que la seguridad de la plataforma es baja y de que el control de edad se limita a pedir un documento de identidad, sin comprobar con plena garantía que la persona que accede sea quien dice ser
Burriel recuerda que la adolescencia es una etapa clave en la construcción de la identidad y la sexualidad, por lo que el consumo o la participación en estos espacios puede marcar el desarrollo del deseo sexual en la vida adulta
También advierte de que los menores que intervienen en este tipo de contenidos tienen más dificultades para separar realidad y ficción, y de que las creadoras quedan más expuestas a violencia sexual en internet, chantajes y difusión de imágenes sin permiso