Quito, 27 ago.- La Corte Interamericana de Derechos Humanos mantuvo sin cambios las medidas cautelares vigentes para el exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, recluido en una prisión de máxima seguridad bajo custodia del Gobierno de Daniel Noboa

La decisión respondió al pedido de los abogados del exfuncionario, que buscaban ampliar las disposiciones para que se ordenara su hospitalización. El tribunal desestimó esa solicitud y resolvió conservar las medidas ya dictadas

Atención médica y condiciones de salud

La Corte señaló que el estado físico y mental de Glas es variable y pidió al Estado ecuatoriano asegurar, en el marco de la implementación de las medidas provisionales, un tratamiento adecuado y oportuno

También recordó que sus condiciones de salud siguen siendo delicadas, aunque consideró que no hacía falta emitir nuevas medidas adicionales. Según la información recibida, el Gobierno sostuvo en varias ocasiones que el beneficiario estaba estable y que no existían recomendaciones vigentes de hospitalización

Traslado carcelario y denuncias de la defensa

En octubre de 2025, el tribunal había ampliado las medidas a favor de Glas e instado a Ecuador a retirarlo de La Roca, donde permanecía desde su captura tras el asalto a la embajada de México en Quito en 2024

Un mes después, el Gobierno lo trasladó sin aviso previo a la Cárcel del Encuentro. La Corte observó que Ecuador no ofreció razones suficientes para justificar ese movimiento y antes había sostenido que La Roca reunía condiciones para brindarle atención adecuada

Además, exhortó al Estado a evitar actos que puedan resultar estigmatizantes, contrarios a la dignidad o que aumenten el riesgo para el beneficiario, tras denuncias de tratos degradantes presentadas por la defensa

Antecedentes de la causa

Glas, una de las figuras más influyentes del correísmo durante el gobierno de Rafael Correa, cumple una pena de ocho años de prisión por asociación ilícita y cohecho, además de una condena de 13 años por peculado

Salió en libertad a fines de 2022 por una resolución judicial y permaneció fuera de prisión por más de un año, hasta que ingresó a la embajada mexicana en Quito a inicios de 2024, ante la inminencia de una nueva acusación fiscal

En abril de 2024 recibió asilo diplomático, en medio de la tensión entre Ecuador y México, pero fue capturado durante la irrupción a la sede diplomática ordenada por Noboa