Barcelona se ha convertido en uno de los principales escenarios donde la crisis de la vivienda ha pasado del debate social al terreno artístico. La presión de los alquileres y las trabas para renovar contratos están impulsando obras escénicas, literarias y visuales que observan el problema desde experiencias personales y colectivas
Del alquiler al escenario
Entre las propuestas más visibles figura L’imperatiu categòric, de Victoria Szpunberg, ganadora del Premio Nacional de Literatura Dramática en 2025. Con ironía, la autora sigue a Clara G., una profesora de filosofía que está a punto de quedarse sin casa
También se suma Ravalear, la serie de HBO Max creada por Pol Rodríguez, que relata la pérdida del restaurante familiar Can Mosques, destinado al desalojo después de la compra del edificio por parte de un fondo de inversión
Historias propias, mirada política
La escritora Llucia Ramis publicó en marzo Un metro cuadrado, un libro que ganó el Premio No Ficción de Libros del Asteroide y que recorre los diez pisos en los que vivió en Barcelona, desde su etapa de estudiante de periodismo hasta la compra de su vivienda en El Putxet
Ramis explica que quiso poner el foco en la dimensión psicológica del problema, en la angustia de no saber dónde se vivirá dentro de unos años, una parte que considera poco tratada por otros enfoques más sociales o económicos
Humor y participación colectiva
Xavi Morató, dramaturgo y cofundador de la compañía Generació de Merda, ideó con Gerard Sesé el musical satírico Busco pis!, estrenado en marzo en el teatro Gaudí y previsto para la próxima temporada en el Apolo. La obra nace de sus propias dificultades para encontrar alquiler y apuesta por el humor como vía para desdramatizar la crisis
La artista visual Iris Verge y el historiador Miquel Hernández presentaron en junio tot això podria ser diferent, una exposición montada en un piso turístico ilegal de Barcelona. El proyecto, reconocido con el premio Miquel Casablancas de Sant Andreu Contemporani en mediación artística, fue desarrollado junto al sindicato de la vivienda de La Sagrera a partir de testimonios recogidos en el proceso
Verge sostiene que el arte gana fuerza cuando integra voces colectivas y evita hablar en nombre de otros sin implicarlos. Su mirada está marcada por un desahucio familiar en 2007 y por el desalojo de l’Antiga Massana en 2025, episodios que reforzaron su interés por abordar la vivienda como un problema estructural
En conjunto, estas obras confirman que la cultura sigue reaccionando a los conflictos que atraviesan la vida cotidiana y que la vivienda se ha convertido en uno de los temas más urgentes de la creación contemporánea en la ciudad