El Gobierno de Marruecos negó este lunes haber actuado bajo presiones o chantajes durante la entrada masiva de personas a Ceuta registrada el pasado jueves. Además, expresó su malestar por las reacciones de algunos responsables políticos europeos, a los que acusa de intentar sacar rédito electoral de la situación
Rabat defiende su actuación
Fuentes diplomáticas marroquíes sostienen que el país no ha tomado ninguna decisión forzado por terceros y recalcan que Marruecos actúa como un socio estable y soberano. También afirman que la gestión de los flujos migratorios es una tarea compleja que debe asumirse de forma compartida entre los Estados implicados
Críticas al debate político
Desde Rabat se rechaza haber reducido su presencia en la frontera para frenar la migración irregular. Las mismas fuentes vinculan el repunte de llegadas a la reciente sentencia del Tribunal Supremo español sobre las devoluciones en caliente, que, a su juicio, debilitó el dispositivo de disuasión y favoreció un efecto llamada aprovechado por las mafias y amplificado en redes sociales
El Ejecutivo marroquí asegura, además, que no le corresponde anticiparse a un aumento de llegadas derivado de ese fallo judicial. También manifiesta su decepción por los comentarios de actores políticos españoles y europeos, aunque precisa que sus reproches no van dirigidos al Gobierno de Pedro Sánchez
En Rabat consideran que algunas de esas reacciones tienen un trasfondo racista y responden al contexto electoral de varios países de la Unión Europea