Un juez federal de Washington ordenó al Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas notificar con al menos 30 días de anticipación cualquier modificación física de gran alcance en el complejo, incluida una eventual demolición del edificio principal
La resolución fue adoptada mientras el recinto permanece temporalmente cerrado y continúa la disputa por los intentos de incorporar el nombre del presidente Donald Trump a la fachada
El juez de distrito Christopher R. Cooper rechazó la solicitud de una audiencia urgente presentada por la representante demócrata de Ohio Joyce Beatty, integrante del consejo directivo. La legisladora buscaba conocer las acciones y las intenciones de la junta
Sin embargo, el magistrado estableció que el centro deberá informar a Beatty y a las organizaciones de preservación histórica, que presentaron una demanda separada, sobre cualquier modificación sustancial del plan de obras. La orden impide expresamente avanzar con una demolición sin aviso previo
El edificio principal permanece cerrado por una evaluación estructural
El edificio principal del Kennedy Center fue cerrado al público para realizar una evaluación estructural. Esta suspensión temporal es independiente de la decisión del consejo directivo de cerrar el centro por tiempo indefinido para ejecutar renovaciones
Matt Floca, director ejecutivo y de operaciones de la institución, explicó que la clausura se dispuso después de revisar la cubierta de la terraza y de que una sección del cielorraso se derrumbara parcialmente a comienzos de septiembre
El funcionario afirmó que existían “graves riesgos para la seguridad pública derivados del continuo deterioro estructural”. También señaló que la evaluación inicial durará al menos siete días y que la continuidad del cierre será revisada semanalmente
Los abogados del Departamento de Justicia sostuvieron ante el tribunal que el cierre temporal no constituía una emergencia. Según su argumento, el verdadero riesgo recaía sobre el público, los empleados y los artistas si el centro permanecía completamente abierto sin una evaluación adicional
Los abogados de Beatty cuestionaron esa explicación y plantearon que el cierre podría ocultar la intención de clausurar definitivamente el Kennedy Center. La defensa sostuvo que los elementos incorporados al expediente generaban preocupación
El tribunal bloquea el cambio de nombre sin autorización del Congreso
En mayo, Cooper determinó que el centro había incorporado ilegalmente el nombre de Trump y ordenó retirarlo. La dirección cumplió en junio, aunque todavía conserva una lona y andamios en el lugar donde figuraba la inscripción
En agosto, el consejo votó colocar una nueva inscripción en la fachada con el texto: “El Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas restaurado y renovado por el presidente Donald J. Trump”
El plan también contemplaba instalar una segunda placa si el Fondo Trump Kennedy Center alcanzaba los 100 millones de dólares y cambiar el nombre de la plaza ubicada frente al edificio
Ante los argumentos de que la ausencia del nombre de Trump provocaría la pérdida de donantes y aportes financieros, Cooper concluyó que el centro no presentó pruebas que respaldaran esa afirmación. El juez recordó además que el Congreso ya había asignado 257 millones de dólares para las reformas
Por ese motivo, bloqueó las iniciativas y calificó la estrategia como “malabarismos lingüísticos”, al considerar que no podían avanzar sin autorización del Congreso
Después de la decisión, Trump afirmó que el Gobierno debía recibir reconocimiento por una eventual renovación del Kennedy Center: “Sin duda, la administración Trump merece reconocimiento porque, francamente, si no lo hacemos, va a cerrar. Acabará siendo demolido”