España llega al Día Mundial de la Prevención de Incendios con un patrón cada vez más preocupante: hay menos fuegos, pero los que se registran arrasan más superficie y resultan más difíciles de contener

Los últimos datos de Greenpeace muestran que en 2025 solo el 0,77 % de los incendios, 65 de más de 8.000, provocó el 86 % de la superficie quemada. Además, diez de esos focos concentraron el 57 % del total afectado

La tendencia se ha intensificado en 2026. Más del 76 % de la superficie dañada se ha concentrado en 42 grandes incendios forestales y, durante el verano, se han registrado varios hitos dramáticos: el mayor fuego de la historia de España, en Burgohondo (Ávila), los mayores de Andalucía, Castilla-La Mancha, Aragón y Madrid, y el incendio más mortífero, con 14 fallecidos, en Los Gallardos (Almería)

Según datos provisionales del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales, en lo que va de año ya se han calcado más de 265.000 hectáreas, por encima de las casi 190.000 del mismo periodo de 2025

Más combustible, más riesgo

El decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes, Eduardo Tolosana, atribuye este escenario a dos factores principales: el calentamiento global y el abandono rural

Explica que la pérdida de actividades como la ganadería y la agricultura favorece la expansión del matorral y de la vegetación sobre terrenos antes gestionados. Eso multiplica el combustible disponible para las llamas

“Si eso no se cuida de alguna forma, acaba dando lugar a acumulación de combustible. Ese matorral, cuando llegan las olas de calor, se seca y es estopa para las llamas”, señala

A ese combustible acumulado se suma un clima cada vez más extremo, capaz de transformar incendios inicialmente controlables en fuegos de enorme intensidad. Greenpeace recuerda que en 2025 el 71,4 % de los grandes incendios forestales se produjo durante olas de calor

La prevención como prioridad

Tolosana defiende que no basta con mantener los recursos de extinción: la clave está en reforzar la prevención para evitar que los incendios alcancen dimensiones catastróficas

En su opinión, parte de esa prevención puede apoyarse en usos sostenibles del monte, como la ganadería extensiva o el aprovechamiento de madera, leña y biomasa, siempre bajo control técnico

También sostiene que recuperar actividad económica en el medio rural ayudaría a reducir combustible y a frenar el abandono, lo que permitiría que parte de la prevención fuera incluso “autofinanciable”

Greenpeace calcula que los grandes incendios ya han supuesto este año entre 2.000 y 3.800 millones de euros, sin contar daños en infraestructuras, pérdidas económicas ni deterioro del ecosistema. La organización sitúa en unos 1.000 millones anuales la inversión necesaria en prevención

“La prevención es la única manera de que los incendios del futuro no sean tan grandes como los que estamos viendo ahora”, resume Tolosana