Los muros de piedra del convento de San Agustín, en el centro histórico de Quito, guardan la memoria del nacimiento de la Universidad de San Fulgencio, creada hace 440 años como la primera de la Real Audiencia de Quito

La iniciativa tomó forma en 1586, cuando el padre Gabriel de Saona obtuvo del papa Sixto V la bula para fundarla. La universidad empezó a funcionar en 1603 y ofreció estudios de filosofía, teología, derecho civil y canónico, con catedráticos españoles y locales

Sus aulas recibieron también a estudiantes de territorios que hoy pertenecen a Colombia y Panamá. Durante dos siglos, la actividad académica se desarrolló en espacios adaptados del convento, como el patio y la Sala Capitular

Educación y vida conventual, un mismo legado

La presencia agustina en Quito no se limitó a la evangelización. Desde el inicio, la orden impulsó la educación en distintos niveles, una tradición vinculada al pensamiento de San Agustín y al valor del estudio dentro de su vida espiritual

La universidad fue la continuidad de un colegio que ya funcionaba en el lugar. Cerró más tarde, en medio de los cambios institucionales y educativos de la etapa colonial y los primeros años republicanos

De acuerdo con especialistas vinculados al patrimonio y la educación, San Fulgencio fue durante mucho tiempo la única universidad de la Real Audiencia, hasta la llegada de instituciones dirigidas por dominicos y jesuitas. En ese período, el actual centro histórico concentraba la vida urbana y académica de la ciudad

Del aula a la independencia

Con el tiempo, los mismos espacios donde funcionó la universidad se convirtieron en escenario de la gesta emancipadora. La cercanía entre los agustinos y la población habría favorecido un ambiente propicio para el pensamiento crítico y las ideas independentistas

En la biblioteca del convento se conservan unos 20.000 libros de la antigua universidad, llegados en barco desde España, un fondo que refuerza el valor histórico del lugar

La creación de San Fulgencio marcó el inicio de la historia de la educación superior en el actual Ecuador y forma parte de los argumentos que sostienen el reconocimiento de Quito como patrimonio cultural de la humanidad

Al cumplirse 440 años de su fundación, una red de investigación sobre turismo y patrimonio organiza un homenaje a la orden agustina por su aporte al origen de la educación superior en el país. La ceremonia reúne a representantes de la academia, investigadores, gestores culturales, autoridades religiosas y civiles, además de estudiantes, en torno a la conservación del patrimonio y la memoria histórica