Donald Trump defendió este viernes su gestión en materia de seguridad durante un acto policial celebrado en el condado de Nassau, en el estado de Nueva York. Ante mandos de las fuerzas de seguridad, sostuvo que su gobierno ha impulsado una reducción histórica de la criminalidad en el país
El presidente afirmó que, tras asumir el cargo, firmó una orden ejecutiva para aplicar la pena de muerte a quienes asesinen a agentes del orden. Según dijo, las muertes de policías en acto de servicio cayeron el año pasado a su nivel más bajo en 80 años
Más arrestos y menos delitos violentos
Trump aseguró además que el FBI casi duplicó las detenciones por delitos violentos y anunció que las autoridades capturaron a 9 de los 10 fugitivos más buscados de la lista del organismo
También afirmó que, desde su llegada al poder, las fuerzas federales han arrestado a 1,2 millones de criminales en todo el país y que las procesaciones penales federales aumentaron más de un 50%
En su repaso de cifras, señaló que en el último ejercicio hubo 3.100 homicidios menos y 10.000 agresiones sexuales menos, junto con una caída de más de un millón de casos en el total de delitos violentos frente al año previo a su mandato. Añadió que también bajaron los robos y el robo de vehículos
Críticas a la gobernadora de Nueva York
El mandatario aprovechó el discurso para atacar a la gobernadora demócrata Kathy Hochul. La acusó de agravar la inseguridad en Nueva York y de permitir la liberación de criminales peligrosos poco después de su arresto
Trump también sostuvo que el gobierno estatal ha favorecido la salida de asesinos convictos que mataron a policías neoyorquinos. Además, criticó una ley reciente que, según él, convierte a Nueva York en un estado santuario y facilita que criminales migrantes queden en libertad
El presidente afirmó que la tendencia a la baja de la criminalidad continúa en 2026, con descensos del 20% en los robos y del 23% en los asesinatos. Cerró su intervención con un respaldo explícito a las fuerzas del orden y aseguró que los resultados demuestran lo que ocurre cuando la Casa Blanca apoya a la policía