El presidente de la República Democrática del Congo, Félix Tshisekedi, anunció el inicio oficial del Diálogo Nacional por la Paz, la Cohesión y la Refundación del Estado y fijó límites claros para su alcance

Según explicó, quedarán excluidos como actores políticos quienes combatan al país por las armas, ocupen parte del territorio nacional o actúen al servicio de una potencia extranjera. Esa definición deja fuera al Movimiento 23 de Marzo (M23)

Sin impunidad ni reparto de poder

Tshisekedi sostuvo que el diálogo no será una negociación con el agresor ni una vía indirecta para cuestionar la decisión soberana expresada en las urnas

También rechazó una amnistía general para delitos graves. Afirmó que los crímenes de guerra, los crímenes contra la humanidad, los actos de genocidio y los delitos sexuales graves no podrán ser borrados ni sacrificados en nombre de un compromiso político

El mandatario añadió que la reconciliación no puede construirse sobre el olvido y remarcó que el proceso no conducirá a la suspensión de las instituciones de la República, que seguirán ejerciendo plenamente sus prerrogativas hasta el final constitucional de sus mandatos

Para Tshisekedi, el objetivo es que el país no se limite a reaccionar ante crisis sucesivas, sino que afronte sus causas profundas. En ese marco, insistió en que no se tratará de un reparto del poder, sino de una iniciativa para consolidar el Estado y sus instituciones

El proceso tendrá una duración máxima de tres meses y comenzará con consultas en las 26 provincias antes de las asambleas nacionales en Kinshasa

La declaración llega pocos días después de que Kinshasa y el M23 alcanzaran un principio de acuerdo para poner en marcha una hoja de ruta y un mecanismo de verificación del alto el fuego pactado en Doha en noviembre del año pasado. Ese alto el fuego ha sido incumplido de forma sistemática desde entonces

El M23, integrado principalmente por tutsis congoleños y respaldado por Ruanda, tomó en 2025 el control de buena parte de Kivu Norte y Kivu Sur, incluidas Goma y Bukavu, en una ofensiva que elevó la tensión entre Kinshasa y Kigali