La selección argentina venció 5-0 a Burkina Faso en el estadio Monumental, en un partido que estuvo lejos de despertar el entusiasmo habitual. Cerca de la mitad de las localidades quedaron sin vender, pese a que el equipo estrenaba ante su público el subcampeonato mundial

El encuentro también tenía un interés deportivo adicional: Argentina buscaba que los amistosos frente a Bolivia, Burkina Faso y Benín fueran reconocidos como partidos de clase A por la FIFA. De ese modo, podrían computarse para reducir las suspensiones de Leandro Paredes, sancionado por diez fechas, y Nahuel Molina, castigado por siete

Enzo Fernández y Thiago Almada ya habían cumplido parte de sus penas ante Bolivia

La duda sobre la categoría FIFA

La participación de un seleccionado Sub 23 de Burkina Faso puso en duda que el partido pudiera ser utilizado para descontar sanciones. La reglamentación de la FIFA establece que, para ser considerado de clase A, un amistoso debe enfrentar a dos selecciones mayores

Además, Amir Abdou, entrenador del combinado absoluto burkinés, no viajó a Buenos Aires. Tampoco lo hicieron varios de los futbolistas anunciados inicialmente, entre ellos Edmond Tapsoba, Hervé Koffi y Dango Ouattara. Del plantel original solo llegó el juvenil Chec Bebel Doumbia, de 18 años

Lionel Scaloni sostuvo que el partido conservaba su condición de clase A pese a los once cambios permitidos. Según explicó, la FIFA había sido informada y el rival había aceptado esa modalidad. El técnico también reconoció que uno de los objetivos era que los jugadores sancionados pudieran cumplir sus fechas

Una goleada sin celebración

Los futbolistas argentinos afrontaron el compromiso con la intensidad que suele exigirles Scaloni, sin importar la jerarquía del adversario. Sin embargo, la diferencia de nivel hizo que el desarrollo se pareciera más a una exhibición que a un partido competitivo

Argentina se fue al descanso con una ventaja de 5-0. Incluso el gol de Julián Álvarez, que cerró la primera mitad, fue celebrado con moderación. Gerónimo Rulli, capitán por primera vez desde la ausencia de Emiliano Martínez, fue una de las excepciones en una noche con pocos motivos de festejo

El costo para los hinchas

El público pagó entre 90.000 y 480.000 pesos por una entrada, sin contar el cargo de servicio. La venta estuvo a cargo de Deportick, plataforma vinculada al empresario Javier Faroni, mencionado en investigaciones judiciales relacionadas con un presunto desvío de fondos de la AFA

La organización también generó cuestionamientos: las entradas se adquirían por internet, pero debían retirarse personalmente el día anterior, lo que provocó largas filas. El resultado fue una experiencia que muchos espectadores percibieron como un entrenamiento con público y de alto costo

El amistoso, incluso, estuvo cerca de suspenderse. Después de que los jugadores mayores de Burkina Faso rechazaran viajar, la federación de ese país canceló un compromiso de su Sub 23 ante Malí y envió a ese equipo a Buenos Aires

Para los jóvenes africanos, la visita al Monumental fue una experiencia inolvidable. Recibieron aplausos de los hinchas durante el calentamiento. Para buena parte del público argentino, en cambio, la goleada terminó convertida en una jornada difícil de justificar