De la ilusión al derrumbe
Bernard Tomic, alguna vez número 17 del mundo, sigue oscilando entre destellos de talento y episodios que lo alejan de su mejor versión. A los 33 años, el australiano venía de celebrar un título Challenger en Lincoln, Nebraska, con el que regresó al top 200 del ranking, ubicado 171°
Pero ese envión duró poco. En los cuartos de final de Los Cabos, el británico Cameron Norrie lo superó con claridad por 6-1 y 6-0 en un partido de apenas 50 minutos. Tomic acumuló errores no forzados, saques fallados y una actitud apagada que terminó por entregarle el encuentro
Un contraste imposible de sostener
La caída fue todavía más llamativa porque un día antes había firmado una de sus mejores actuaciones recientes al vencer a Karen Khachanov por 6-2 y 6-4. Ese triunfo lo había llevado a sus primeros cuartos de final en siete años y a su mejor victoria en superficie dura desde 2021
Su historia reciente también estuvo atravesada por contradicciones. Tres semanas antes del torneo había deslizado que quizá estaba viviendo su último año como profesional. Sin embargo, tras ganar en Nebraska, dejó abierta la puerta a seguir compitiendo por más tiempo
Un talento minado por sus propias decisiones
Durante años, Tomic cargó con conflictos familiares, cuestionamientos por su compromiso y episodios extradeportivos que frenaron una carrera que prometía mucho más. Incluso reconoció en el pasado que llegó a disputar un partido después de fumar marihuana
Él mismo admitió más de una vez que podría haber llegado mucho más lejos. Aun así, su presente sigue mostrando el mismo patrón: cuando parecía encaminado a reconstruirse, volvió a dejar una imagen desordenada y frustrante, demasiado familiar en su trayectoria