Un comienzo que encendió alarmas
Boca arrancó en desventaja y expuso durante varios minutos varias de las fragilidades que había mostrado al inicio del ciclo: desajustes en la presión, retrocesos lentos, espacios a espaldas de la mitad de la cancha y problemas para resolver los duelos mano a mano. Pedro Ríos abrió el marcador en una acción en la que su remate se desvió en Leandro Lozano antes de entrar junto al primer palo
Antes y después del gol, el local ya había dejado señales de vulnerabilidad. Los centrales quedaron obligados a salir lejos, el arquero Álvaro Montero transmitió inseguridad y Recoleta encontró una ventaja que parecía sostener el plan del partido
La remontada empezó a construirse antes del descanso
Con el correr de los minutos, Boca se instaló cada vez más cerca del área rival y pasó a controlar el desarrollo. Sin la misma fluidez que había mostrado en otros partidos, empujó a Recoleta contra su arco y generó una serie de chances claras antes del entretiempo
En una jugada, la pelota dio en el palo tras un cabezazo de Miguel Merentiel y luego en el travesaño después de un remate de Milton Delgado que picó sobre la línea. Santiago Ascacibar volvió a destacarse por su lectura de espacios, Leonel Flores empezó a ganar peso por izquierda y Tomás Aranda encontró pases interiores para alimentar los ataques
Sobre el cierre de la primera parte llegó otro quiebre: Wilfredo Báez fue expulsado y Boca quedó con superioridad numérica para el complemento
El cambio de Arruabarrena y la respuesta inmediata
En el entretiempo, Arruabarrena movió piezas, reforzó la línea defensiva y liberó más hombres en ataque. La decisión tuvo efecto de inmediato, sobre todo por el ingreso de Sebastián Villa, que cambió el ritmo por derecha, desbordó con mayor decisión y eligió mejor en los metros finales
Villa asistió primero a Ascacibar para el empate y después lanzó el centro que terminó en el cabezazo de Delgado para el 2-1. El volante marcó así su primer gol en Primera en su partido número 71. Poco después, Flores cerró la remontada con un remate desde afuera del área que se metió en un ángulo
La segunda expulsión, la de Dairo Mosquera, dejó la serie aún más inclinada hacia Boca. Sin embargo, con el paso de los minutos el equipo perdió intensidad, administró la pelota con más calma y ya no atacó con la misma claridad. Aun así, el 3-1 terminó reflejando una superioridad amplia: Boca remató 38 veces, 8 al arco, contra 6 intentos de Recoleta
Una ventaja útil antes de Asunción
La serie seguirá el martes en Asunción y Boca llegará con margen: incluso perdiendo por un gol avanzará a los cuartos de final, donde espera el ganador de San Pablo y Bolívar
La posible llegada de Enner Valencia aparece como una respuesta a una carencia evidente en ataque, aunque el desafío para Arruabarrena también pasa por ordenar el fondo y sostener el funcionamiento durante los 90 minutos. Por ahora, Boca se fue del Ducó con una ventaja importante y la sensación de que pudo dejar la llave prácticamente resuelta