Boca volvió a dejar una imagen irregular, pero encontró alivio en la tanda de penales. Después de perder 1-0 con O'Higgins en los 90 minutos, se impuso 4-3 en la definición y selló su pase a los octavos de final de la Copa Sudamericana

El arranque había mostrado otra intención. Con Tomás Aranda activo por izquierda, asociaciones por dentro y una búsqueda más ambiciosa en campo rival, el equipo de Rodolfo Arruabarrena trató de no limitarse a defender la diferencia. Sin embargo, le faltó profundidad y apenas inquietó con una acción de Aranda, la más clara del primer tramo

Un equipo sin control en el medio

Con el paso de los minutos, O'Higgins se adueñó del ritmo. Boca perdió orden cuando no tuvo la pelota, quedó partido entre líneas y nunca logró sostener una presión consistente. En un campo pesado y resbaladizo, el local se mostró más práctico y empezó a empujar a un rival que defendió con muchas dudas

La fragilidad quedó expuesta en el gol chileno: tras un lateral al área, Figal despejó hacia el centro y González aprovechó para definir abajo ante Montero. Desde ese momento, Boca quedó obligado a ir, aunque sin demasiadas ideas ni variantes desde el banco

La reacción llegó tarde, pero alcanzó

En el complemento, Leonardo Flores le dio más profundidad al ataque y fue uno de los pocos que logró romper líneas. Aranda siguió siendo el más desequilibrante, aunque a cuentagotas. Recién sobre el cierre Boca arrinconó a su rival y generó sus mejores ocasiones, con un remate de Flores que dio en el travesaño y otros intentos que exigieron a Carabalí

La serie se definió desde los doce pasos, donde Montero atajó un remate y O'Higgins desperdició otro. Después del yerro de Aranda en el primer match-point, Lautaro Blanco convirtió el penal decisivo y le dio a Boca una clasificación tan valiosa como incómoda: ganó una serie clave, pero volvió a mostrar que todavía está lejos de su mejor versión