ZANDVOORT AAN ZEE, Países Bajos. La postal fue la de una fiesta total: balcones decorados, banderas por todas partes, música, fanáticos, puestos de comida y una Fanzone repleta. Durante seis años, este circuito junto al Mar del Norte convirtió al pueblo en una celebración de la Fórmula 1

Pero detrás del color también hay otra verdad: el negocio es costoso y exigente. La categoría, hoy en manos de Liberty Media a través de Formula One Management, valora cada fecha como un activo escaso. Con 24 carreras por temporada y equipos agotados por el calendario, conseguir una plaza puede costar decenas de millones de euros

En el caso neerlandés, la organización habría desembolsado alrededor de 75 millones de euros entre canon, infraestructura, seguridad y operación. Las 105.000 localidades por día ayudaban a cerrar la ecuación, pero las entradas debían venderse a precios altos. Aun así, el margen de ganancia era acotado y el riesgo financiero, grande

Por eso Países Bajos decidió no seguir, incluso con Max Verstappen como ídolo nacional. La incertidumbre sobre el futuro deportivo del piloto y la necesidad de sostener varios años seguidos una inversión tan pesada terminaron inclinando la balanza. La fiesta fue enorme; la sustentabilidad, no tanto

Para Buenos Aires, que evalúa volver a tener Fórmula 1 en el Autódromo Gálvez, la experiencia deja varias señales. El proyecto local exige una reconstrucción estimada en 100 millones de dólares y dependerá de que el evento encuentre un modelo económico capaz de sostenerse más allá del entusiasmo inicial

También aparece el factor deportivo. Argentina hoy tiene a Franco Colapinto como motor de interés, pero su proyección a largo plazo no ofrece certezas. Y sin una figura estable que empuje la demanda, llenar un gran premio con precios internacionales puede volverse más difícil

El ejemplo neerlandés muestra que la Fórmula 1 puede transformar un lugar y proyectarlo al mundo. También demuestra que, sin una estructura financiera sólida y sin garantías de continuidad, hasta una celebración impecable puede durar poco