Magnus Carlsen celebró su triunfo invicto en la Esports World Cup con una lectura que fue más allá del resultado: le agradó haber vencido a rivales nacidos después del año 2000 y, con eso, reforzar la vigencia de la llamada “vieja guardia”

No es común que el noruego gane torneos rápidos; lo extraordinario fue hacerlo sin derrotas. Jugó veinte partidas en un formato de diez minutos por jugador, sin incremento de tiempo, una modalidad que suele castigar cualquier descuido y vuelve todavía más difícil terminar sin caídas

En la final, Carlsen enfrentó a Denis Lazavic, un gran maestro bielorruso de 19 años con mejores credenciales en rápidas que en el ajedrez clásico. Antes del match, el noruego había detectado una debilidad del joven en finales de torres, y la resolución de la partida decisiva terminó confirmando esa lectura

La experiencia sigue mandando

Al mismo tiempo, en Saint Louis se disputaba la Sinquefield Cup, uno de los torneos más prestigiosos del calendario. Allí convivieron jugadores jóvenes, como Praggnanandha, de 21 años, y Sindarov, de 20, con nombres de larga trayectoria como Levon Aronian, de 43

La victoria quedó en manos de Wesley So, de 32 años, que repitió el título obtenido la temporada anterior. El resultado volvió a mostrar que, más allá del empuje de los adolescentes, la franja intermedia de edad sigue ocupando buena parte de la cima del ajedrez mundial

En el top cinco aparecen Carlsen, Nakamura, Caruana y So, todos alrededor de la treintena, con Sindarov como la excepción más joven entre los grandes nombres del momento. A la vez, el ascenso de talentos precoces, entre ellos Faustino Oro, confirma que el recambio viene con fuerza

Un deporte con larga vida útil

La edad del máximo rendimiento ajedrecístico ha ido bajando con el tiempo. Hubo campeones y aspirantes que compitieron con más de 50 años, como Botvinnik o Korchnoi, y también figuras de enorme vigencia en edades avanzadas, como Miguel Najdorf, que ganó su último campeonato argentino a los 65 y siguió consiguiendo victorias notables con más de 70

La distancia entre esos nombres y la nueva generación muestra una rareza del ajedrez: es un deporte en el que la excelencia puede aparecer muy temprano y, a la vez, extenderse durante décadas. Entre el talento de Faustino Oro y la longevidad competitiva de Najdorf, el juego parece ofrecer uno de los márgenes más amplios de toda la alta competencia