Matías Cóccaro volvió a ser determinante en Newell’s. Con dos goles en el 2-1 sobre Banfield, el uruguayo confirmó que su aporte trasciende el resultado: también ordena, contagia y empuja a un equipo que necesita puntos con urgencia
A los 28 años, el delantero ya no vive la etapa de formación ni se mueve como una promesa. Hoy asume un rol más amplio: guía a un plantel con muchos juveniles, reparte confianza y se concentra en lo colectivo antes que en el lucimiento personal
Un delantero con historia y carácter
Su recorrido explica parte de su presente. Cóccaro llegó muy joven a Italia con la ilusión de firmar en Cagliari, pero terminó en el ascenso. Luego pasó por Atlético Tucumán, donde tuvo dificultades para acomodarse, hasta reencontrarse con su carrera en Uruguay, después de trabajos duros y etapas de mucha exigencia
Ese trayecto lo marcó. Él mismo reconoció que atravesó momentos de inmadurez, pero también que esos años lo fortalecieron. Hoy se muestra frontal, impulsivo cuando lo siente necesario y fiel a una idea simple: decir y hacer lo que piensa
La química con Mazzantti
En Newell’s, esa personalidad encontró respaldo en una sociedad que ya había dado resultados en Huracán. Walter Mazzantti volvió a aparecer como socio ideal, y entre ambos recuperan una química que ya había sido valiosa en otra etapa
El vínculo entre los dos va más allá de la cancha. Cóccaro incluso viajó a celebrar desde una cabina un gol agónico de Mazzantti cuando ya estaba en Montreal. Ahora, en Rosario, esa conexión vuelve a ser una herramienta concreta para el equipo
El dato también respalda su impacto: Newell’s lleva ocho goles en el torneo Clausura y Cóccaro hizo la mitad. Todos sus tantos fueron en el segundo tiempo y tres llegaron en los primeros diez minutos de su ingreso. Ante Banfield, volvió a responder rápido después de algunos partidos afuera por lesión
Una madurez ganada en el camino
Su historia incluye episodios que ayudaron a moldear su carácter. En Huracán encontró un espacio donde se sintió contenido y pudo mostrar su mejor versión. Más tarde, en Atlas, tuvo un cruce con Inter Miami por la Leagues Cup que terminó con un gesto de Lionel Messi que él recordó con admiración y respeto
Lejos de la comodidad, Cóccaro eligió otra vez el desafío sudamericano. En Newell’s parece haber encontrado un lugar donde su energía tiene sentido y donde su presencia ya pesa en el momento justo: el de la pelea por la permanencia