La victoria de Boca sobre Lanús, por 1 a 0 en la Bombonera, dejó fuerte malestar en el equipo visitante por algunas decisiones arbitrales. La acción más discutida fue una falta del juvenil Leonel Flores sobre Sasha Marcich en el primer tiempo, sancionada con infracción y tarjeta amarilla
Germán Delfino, a cargo del VAR en ese partido, salió a defender el criterio que se aplicó y explicó por qué no llamó al árbitro Pablo Dóvalo para revisar la jugada en el monitor
Una acción que el VAR consideró interpretable
Según su versión, en la cabina entendieron que Flores llegó de costado, con ambas piernas en el aire, y que el contacto no fue pleno sino con el taco del botín. También sostuvo que el impacto no tuvo la intensidad que parecía en la repetición y destacó que Marcich se levantó a los 40 segundos sin asistencia médica
Para Delfino, la infracción fue temeraria, pero dentro de una zona gris que no obligaba a intervenir. Incluso señaló que habría sido útil difundir el análisis de la cabina para mostrar el razonamiento completo de la decisión
Críticas de Lanús
Después del partido, el presidente de Lanús, Nicolás Russo, apuntó directamente contra Delfino y aseguró que la jugada merecía expulsión. También cuestionó el desempeño del VAR y expresó que preferiría que el árbitro no vuelva a dirigir al equipo
Mauricio Pellegrino también mostró su enojo. El entrenador de Lanús dijo que la situación le parecía triste desde su rol profesional y remarcó que sus jugadores no entendían por qué una acción que consideraban tan clara no fue revisada