La celebración por las medallas argentinas en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 convivió con un reclamo persistente: el talento y el esfuerzo individual no pueden reemplazar una política deportiva sostenida
Fernanda Russo, campeona en tiro, resumió esa tensión al pedir recursos además de reconocimiento. Su planteo se repitió durante las tres semanas de competencia entre atletas que entrenan en condiciones precarias o deben asumir varios trabajos para seguir compitiendo
Medallas construidas con sacrificio personal
Las Leonas señalaron que sus ingresos no alcanzan para llegar a fin de mes. El esgrimista Augusto Servello contó que trabaja en tres actividades para financiar sus competencias. Nélida Peñaflor, corredora de Santiago del Estero, entrena en una rotonda porque su provincia no tiene una pista de atletismo
Los deportistas reclamaron recuperar el financiamiento del Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Enard), mejorar los espacios de entrenamiento y recomponer los servicios del Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard), que actualmente no cuenta siquiera con un equipo médico permanente
Argentina finalizó segunda en el medallero, veinte años después de su anterior podio en esa clasificación. En 2006, también como local, había conseguido 105 medallas de oro, 95 de plata y 92 de bronce. El resultado de Santa Fe, sin embargo, no modificó la percepción de los atletas: el rendimiento se sostiene más en la iniciativa privada que en una estrategia estatal
Un sistema de financiamiento debilitado
El Enard fue creado por la Ley 26.573, sancionada en 2009, y comenzó a funcionar al año siguiente. Su tarea incluye becas para atletas, entrenadores y técnicos, asistencia médica, especialistas en ciencias aplicadas, equipamiento y apoyo para competir fuera del país
El organismo es administrado de manera conjunta por el Comité Olímpico Argentino y el área nacional de Deportes. Su esquema original se financiaba con un cargo del 1% sobre los abonos de telefonía celular, destinado directamente al ente y separado del Tesoro
La reforma tributaria aprobada durante la presidencia de Mauricio Macri eliminó esa asignación específica. Desde 2018, los fondos dependen de la partida que el Poder Ejecutivo incorpora cada año al presupuesto. Aunque el aporte directo desapareció, los impuestos internos sobre los abonos aumentaron del 4% al 5% y la recaudación quedó en manos del Estado
Para 2026, el presupuesto del Enard equivale a unos 12 millones de dólares. Mario Moccia, titular del Comité Olímpico Argentino, estimó que la asignación del 1% habría representado cerca de 59 millones. Actualmente reciben becas 807 deportistas, frente a casi 450 menos que en 2024. Los montos mensuales van de 367.000 pesos para jóvenes talentos a 1,8 millones para medallistas olímpicos, paralímpicos o mundiales
El segundo puesto y sus explicaciones
El desempeño argentino en Santa Fe también se explica por la variedad de niveles entre las disciplinas, la localía y la capacidad de los atletas para resolver por cuenta propia sus necesidades. En algunos deportes participaron figuras de jerarquía internacional; en otros, la competencia regional todavía conserva un nivel amateur
Servello y la ciclista Julieta Benedetti coincidieron en que sus familias fueron los principales sostenes económicos de sus carreras. La mendocina recibe ayuda provincial y una beca del Enard, pero todavía necesita respaldo familiar para competir en la elite
La comparación regional expone la diferencia de recursos. Brasil destina unos 174 millones de dólares anuales entre Bolsa Atleta y el Comité Olímpico Brasileño, con más de 10.000 becados. Chile, que terminó cuarto en Santa Fe, asigna casi tres veces el presupuesto argentino para el alto rendimiento y garantiza durante cuatro años una beca para sus campeones suramericanos
Argentina cuenta, de todos modos, con una ventaja histórica: su extensa red de clubes barriales. Estas asociaciones sin fines de lucro ofrecen espacios de formación, recreación y entrenamiento, y funcionan como la primera plataforma para miles de chicos y jóvenes
Cuando la beca llega después del podio
Fuera de las cámaras, los atletas regresan a sus provincias, sus hogares y sus empleos. Muchos evitan reclamar públicamente por temor a perder apoyos. Para otros, la única forma de acceder a una beca es conseguir primero una medalla, después de años de entrenamientos y gastos
Micaela Levaggi ganó los 1.500 y los 5.000 metros luego de financiar con rifas su preparación en Europa. A comienzos de 2026 no había sido incorporada al sistema de becas y debió obtener resultados para acceder a ese respaldo
Julieta Lucas, de 16 años, consiguió cinco medallas, pero la beca no cubre todos sus gastos. Ahora intenta reunir 4.000 dólares para que su entrenador, Guillermo Echeveste, pueda acompañarla al próximo Mundial de gimnasia
Una reforma que sigue detenida
En el Congreso permanece frenado un proyecto que propone restablecer el aporte del 1% y extenderlo a la telefonía fija, internet y televisión por cable. La iniciativa podría recaudar unos 70 millones de dólares al año
El proyecto obtuvo dictamen en la Cámara de Diputados en octubre de 2025, pero luego fue rechazado por La Libertad Avanza. Sus autores, Rogelio Iparraguirre y Victoria Tolosa Paz, advirtieron que más de 30 técnicos de selecciones emigraron en los últimos dos años por falta de presupuesto
El Comité Olímpico Argentino respalda la restitución del aporte y considera crítica la situación financiera. Sus defensores sostienen que el mecanismo no implicaría una mayor erogación estatal, aunque trasladaría a los usuarios un cargo estimado en unos 1.000 pesos
El deporte como política social
El debate excede la posibilidad de ganar medallas. Los atletas de elite también funcionan como referentes para niños y jóvenes, que luego buscan clubes cercanos para comenzar una actividad deportiva
Los clubes barriales ofrecen contención, convivencia y hábitos saludables, incluso cuando sus integrantes nunca llegan al alto rendimiento. Allí se aprende a trabajar en equipo y se construyen los primeros vínculos con el deporte
Las medallas pueden ser el resultado visible de ese proceso, pero la verdadera política deportiva empieza mucho antes. Un campeón puede ser excepcional; las oportunidades para intentarlo deberían estar al alcance de todos