Una apuesta para el área

Enner Valencia ya está listo para sumarse a Boca y convertirse en una de las decisiones fuertes de Juan Román Riquelme en esta etapa de su gestión. El club vuelve a apostar por un delantero de peso y experiencia para una función que hace años aparece como una necesidad: encontrar un goleador confiable

El ecuatoriano llega con 36 años y como jugador libre, en un contexto que combina expectativa y dudas. Su nombre se mete en la discusión por la edad y por el tramo final de su carrera, pero también por la jerarquía acumulada en distintos mercados del fútbol internacional

Una carrera hecha a contramano del sueño

Valencia nació en Ricaurte, una zona rural de San Lorenzo, en Esmeraldas, al norte de Ecuador. De chico trabajó en el campo con su padre y el fútbol no apareció desde el inicio como una ambición definida. Recién más tarde, tras pasar por partidos de barrio, entrenamientos y el impulso de personas cercanas, empezó a imaginar una carrera profesional

Su recorrido lo llevó primero a Emelec, donde se formó como futbolista de elite bajo la conducción de Jorge Sampaoli. Después pasó por Pachuca, West Ham, Everton, Tigres y Fenerbahçe, con etapas de rendimiento muy distinto. En Turquía vivió uno de sus ciclos más productivos, mientras que en la Premier League su aporte fue más discreto

El recuerdo reciente y la exigencia inmediata

En 2023 tuvo una buena señal en Inter de Porto Alegre, con un gol recordado ante River en el Monumental por la Copa Libertadores. Más tarde regresó a Pachuca, aunque sin el impacto de su primera etapa: jugó poco, convirtió ocho goles y atravesó un período marcado por una lesión que demoró su recuperación

Su última participación con Ecuador dejó sensaciones mezcladas. Fue titular en los cuatro partidos del seleccionado en el Mundial, pero no pudo aportar goles y el equipo quedó eliminado en octavos de final. Ahora Boca lo recibe como una apuesta de impacto inmediato

El propio Valencia reconoció que eligió el club por lo que representa y por el desafío que implica. También admitió que la confianza de Riquelme le suma responsabilidad. En Boca esperan que su jerarquía encuentre, por fin, la regularidad que el equipo no logra en el centro del ataque desde hace demasiado tiempo