MONZA, Italia. Un error lo hizo caer al 16° puesto, pero después Franco Colapinto construyó una remontada de alto nivel para terminar 9° en el Gran Premio de Italia y sumar dos puntos para Alpine

La carrera dejó una imagen doble: la del piloto que se quebró por la decepción y la del corredor que, a puro ritmo, corrigió el daño con una reacción precisa y sostenida. Tras irse afuera en la sexta vuelta, en la zona de Lesmo, el argentino quedó lejos de la pelea principal y tuvo que rehacer todo desde atrás

Una remontada medida vuelta a vuelta

Desde entonces comenzó a escalar posiciones con una secuencia de sobrepasos y buen trabajo con el ingeniero y las herramientas electrónicas del auto. Superó a Carlos Sainz, Esteban Ocon, Nico Hülkenberg y Gabriel Bortoleto, y más tarde alcanzó a Yuki Tsunoda

Ya en la vuelta 29 estaba dentro de los puntos, en el 10° lugar, y siguió insistiendo hasta acercarse al grupo que peleaba más arriba. Alpine le marcaba por radio que era hasta seis décimas más rápido que Arvid Lindblad en algunos tramos, aunque el tiempo no le alcanzó para llegar más lejos

En el cierre, Colapinto y Pierre Gasly quedaron separados apenas por seis centésimas en sus mejores registros del último giro. Gasly terminó séptimo, y el argentino quedó noveno, un resultado que igual premió una recuperación sólida después del trompo

La bronca del error

La parte más cruda llegó después. Apenas terminó la carrera, Colapinto se mostró afectado y pidió disculpas por radio, pero su ingeniero lo frenó: no hacía falta. Le resaltó que la recuperación había sido enorme y que debía sentirse orgulloso

El alivio técnico no alcanzó para calmarlo del todo. Ya frente a las cámaras, el argentino admitió que había desperdiciado una oportunidad importante para él y para el equipo. La frustración le ganó por un momento y se le quebró la voz

Más tarde explicó que perdió el auto por completo en la curva 5 y 6, que pasó mucho tiempo sobre la grava y que el auto quedó desbalanceado, aunque luego pudieron ajustarlo para volver a ser competitivos. También remarcó que, al pelear de cerca con los mejores, un error se paga caro

Señales de competitividad

La largada había sido prometedora. Colapinto avanzó bien en la primera vuelta y llegó a ubicarse cuarto antes de la neutralización por bandera roja tras el accidente de Charles Leclerc. El relanzamiento lo encontró en posición de sostener una pelea grande, pero el despiste cambió todo

Alpine, de todos modos, se fue de Italia con una lectura positiva: el rendimiento final del argentino mostró que el auto puede competir en el grupo medio-alto cuando encuentra consistencia. Además, el equipo recortó tres puntos en su duelo con Racing Bulls y quedó a 13 unidades de distancia

Para Colapinto, Monza quedó como una carrera dura y dolorosa, pero también como una prueba de que puede volver a remar desde atrás y terminar entre los diez mejores incluso después de un golpe fuerte